CIUDAD DE MÉXICO – Roberta Jacobson, la embajadora estadounidense en México planea renunciar al cargo este mayo, de acuerdo con un memorando que fue circulado entre el personal de la embajada, en lo que representa la más reciente salida de diplomáticos sénior en la región latinoamericana y del Departamento de Estado.

Jacobson, de 57 años, lleva dos años en el puesto; fue nombrada por Barack Obama, pero su confirmación fue retrasada por un proceso de confirmación prolongado. Los analistas dicen que su renuncia será resentida tanto por funcionarios estadounidenses como mexicanos, pues con 31 años de experiencia en la región es de las pocas y mayores expertas en América Latina que todavía forma parte del cuerpo diplomático de Estados Unidos.

“He llegado a la difícil decisión de que es el momento apropiado para moverme hacia nuevos retos y aventuras”, escribió Jacobson en la carta. “Esta decisión es aún más difícil porque creo de verdad en la importancia de la relación de México y Estados Unidos y sé que está en un momento clave”.

El gobierno de Donald Trump ya eligió a alguien para llenar la vacante de Jacobson, pero no ha dado a conocer el nombre, según un oficial estadounidense con conocimiento de la decisión y quien no tiene permitido discutir públicamente el asunto.

Jacobson deja el cargo en un momento muy tenso de las relaciones bilaterales, con la promesa de Trump de que México pagará el muro que planea construir entre los dos países, de deshacer el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y de deportar a millones de migrantes mexicanos que se encuentren de manera ilegal en Estados Unidos.

Y los reportes de la renuncia de Jacobson se dan después de una polémica llamada entre Trump y el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, que descarriló planes para una reunión en la Casa Blanca; en la conversación Trump rechazó retirar su demanda de que México pague por el muro.

Obtener el puesto como embajadora en México fue el punto culminante de una carrera basada principalmente en Washington, donde Jacobson se desempeñó en varios cargos del servicio civil –en vez del servicio exterior, de donde usualmente salen los diplomáticos al extranjero–, más recientemente como subsecretaria de Asuntos del Hemisferio Occidental.

Los partidarios de Jacobson dicen que su amplia experiencia y conexiones en el país eran beneficios clave para Washington en México en momentos de mucha tensión entre las naciones vecinas, cuyas economías también están muy vinculadas.

 La embajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson, y el secretario de Estado, Rex Tillerson, en Ciudad de México, el 1 de febrero CreditHector Vivas/Getty Images

El expresidente Obama nominó a Jacobson al cargo en 2015, pero por las divergencias partidistas en el congreso pasaron once meses antes de que fuera confirmada. No duró mucho la luna de miel duando llegó a Ciudad de México.

La elección de Trump cambió de manera abrupta las relaciones en su mayoría buenas que se habían desarrollado durante dos décadas y que Jacobson había fomentado durante su carrera en el Departamento de Estado. La embajadora terminó intentando trabajar con sus pares mexicanos para reducir las crecientes preocupaciones e ira por las declaraciones del nuevo presidente estadounidense.

A la vez, la diplomacia en México era dirigida directamente hacia la Casa Blanca por medio del yerno de Trump, Jared Kushner, quien se dice es amigo del secretario de Relaciones Exteriores mexicano, Luis Videgaray, lo que le restó autoridad a Jacobson.

Funcionarios en México y excolegas lamentaron su salida como un nuevo golpe a los vínculos bilaterales.

“Ningún funcionario de carrera entiende de manera más consumada las relaciones México-Estados Unidos”, dijo Carlos Pascual, exembajador estadounidense en México y en Ucrania. “Ella centró la política estadounidense en la creencia de que, como vecinos, Estados Unidos y México ganan más si utilizan los amplios recursos de ambos países para enfrentarse juntos a problemas compartidos”.

Jacobson no es la única oficial del servicio exterior estadounidense en dejar el Departamento de Estado en los últimos meses. Otros con experiencia en América Latina se han ido recientemente, como Thomas A. Shannon, el tercer funcionario de mayor rango en el departamento. El subsecretario de Asuntos Políticos antes fungió como embajador en Brasil, Guatemala y Venezuela; anunció su retiro en febrero.

Shannon dijo que se va por razones personales, pero la salida de otro oficial, John Feeley, embajador en Panamá, sí fue a partir de determinaciones políticas claras. En su carta de renuncia, Feeley dijo que dejaba su carrera en el gobierno porque no podía servir bajo el mando Trump.

En su carta al personal de la embajada, Jacobson se enfocó más en el trabajo que ha hecho el equipo durante su gestión y no hizo señalamientos contra el presidente estadounidense.

“Han respetado a todos con quienes han entrado en contacto, ya sean mexicanos, estadounidenses o de otros lugares, lo que refleja a los mejores ángeles de nuestra naturaleza”, escribió. “Saben lo grandioso que son ambos países y que somos más fuertes juntos”.

Jacobson empezó su carrera en el Departamento de Estado en 1986 en la oficina de gestión con la Casa Blanca después de graduarse de la Facultad Fletcher de Ley y Diplomacia de la Universidad Tufts. Tres años después se transfirió al sector de Asuntos Hemisféricos, donde estuvo durante prácticamente toda su carera.

En Washington desempeñó varios roles, incluido el de subsecretaria en esa rama, donde fue clave en negociar el acuerdo para el deshielo de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos durante el gobierno de Obama.