WASHINGTON – El prospecto de concluir con una nueva redacción del Tratado de Libre Comercio de América del Norte este año se redujo de manera importante el 17 de mayo, cuando la fecha límite establecida por los republicanos en el Congreso pasó y el negociador líder de Estados Unidos, Robert Lighthizer, dijo que los países involucrados no estaban “ni un poco cerca de llegar a un acuerdo”.

Para obtener la aprobación de un acuerdo del actual Congreso, dominado por los republicanos, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, estableció la fecha límite para que la Casa Blanca notificara al Congreso sobre un acuerdo inminente. La fecha llegó el jueves, mientras Canadá, México y Estados Unidos seguían sin concordar sobre partes importantes del amplio acuerdo que tiene una antigüedad de veinticuatro años.

Los asesores comerciales de todo el espectro político advirtieron que el actual Congreso aún podría votar sobre el acuerdo este año si los negociadores concluían sus conversaciones en las siguientes semanas. Sin embargo, los desacuerdos importantes que todavía existen entre los tres países, además de las opiniones divergentes entre los legisladores que deben aprobar el acuerdo, hacen que disminuya la posibilidad de que el TLCAN se resuelva pronto.

En una declaración del jueves, Lighthizer señaló que persisten “enormes diferencias” entre los países respecto de la propiedad intelectual, la agricultura, la energía y otras áreas. “Por supuesto, continuaremos participando en la negociación y espero con ansias trabajar con mis contrapartes para asegurar el mejor acuerdo posible para los agricultores, dueños de ranchos, trabajadores y negocios estadounidenses”, añadió.

Los retrasos podrían dejar el futuro de un TLCAN revisado en manos de los demócratas, si ganan una o dos de las Cámaras del Congreso en las elecciones intermedias de este año. A su vez, lo más seguro es que eso incremente las posibilidades de que el TLCAN del presidente Donald Trump no sea ratificado por el Congreso, afirman los expertos en comercio.

Los funcionarios de Trump han estado buscando un acuerdo rápido para evitar esa posibilidad y parecían haber avanzado la semana pasada en disposiciones clave relacionadas con los automóviles. No obstante, los tres países aún deben finalizar los términos para los autos y siguen divididos en algunas disposiciones, así como en otros puntos polémicos, como la propuesta del gobierno de Trump de añadir al acuerdo una cláusula de terminación a cinco años y de echar para atrás las protecciones legales a los inversionistas extranjeros.

Las conversaciones se han complicado todavía más debido a la insistencia de Trump para que México se encargue del flujo de migrantes a Estados Unidos y su amenaza de vincular la inmigración al acuerdo revisado.

Los funcionarios de EE. UU. han propuesto limitar el flujo de migrantes a Estados Unidos mediante la creación de lo que se conoce como un acuerdo de “tercer país seguro” con México. Eso permitiría a los funcionarios fronterizos de Estados Unidos a que rechacen a personas que buscan asilo y usan a México como una vía para llegar a Estados Unidos.

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Una fábrica de camiones en Escobedo, México CreditDaniel Becerril/Reuters

Estados Unidos tiene un acuerdo así con Canadá y forjar un pacto similar con México reduciría de manera significativa la cantidad de migrantes que llegan por la frontera sur. Sin embargo, tal acuerdo produciría una carga logística y financiera para México al lidiar con los solicitantes de asilo, muchos de los cuales viajan desde Centroamérica a través de México hacia Estados Unidos.

Algunos funcionarios mexicanos —incluyendo al secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, quien dirige las conversaciones del TLCAN— han insistido en que las negociaciones se limiten al contenido del acuerdo mismo y no incluyan la inmigración.

No obstante, para Trump esos dos asuntos están vinculados. El mes pasado tuiteó: “México, cuyas leyes migratorias son muy estrictas, debe detener a la gente que pasa por México hacia EE. UU. Podríamos hacer que esto sea una condición para el nuevo acuerdo del TLCAN”.

La semana pasada, funcionarios de ambos países se reunieron para realizar las conversaciones programadas sobre una serie de asuntos relacionados con la inmigración.

Sarah Huckabee Sanders, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, se negó a hacer comentarios sobre las negociaciones pero dijo que, en cuanto a la inmigración, “el presidente Trump quiere ver que México tome la iniciativa y haga más”.

Los funcionarios mexicanos pensaban que habían llegado a un acuerdo con sus contrapartes estadounidenses en una sección clave del TLCAN cuando se acercaron a conciliar reglas que aumentarían la participación del contenido de los automóviles que debe fabricarse en la región para que no se les apliquen aranceles, así como normas para los salarios mínimos de los empleados de la industria automotriz, de acuerdo con un funcionario de gobierno mexicano enterado sobre las conversaciones.

Los mexicanos han estado deseosos de concluir el acuerdo antes de las elecciones presidenciales, programadas para el 1 de julio. Los estadounidenses, creyendo que los mexicanos se someterían a las normas automotrices para llegar al acuerdo de manera expedita, insistieron en una postura más rígida hace dos semanas, a lo que los mexicanos respondieron rechazando la propuesta, con el argumento de que prefieren no llegar a un acuerdo que consentir en uno malo, de acuerdo con funcionarios informados sobre las conversaciones.

Michael C. Camuñez, exfuncionario del Departamento de Comercio de Estados Unidos, dijo que la semana pasada Lighthizer presionó para que los tres países llegaran a un acuerdo aparte respecto de la industria automotriz. A cambio de eso, México esperaba flexibilidad en ciertos puntos en disputa, dijo.

Los negociadores de México y Canadá insisten en que el gobierno de Trump enfrente sus peores obstáculos de manera interna. Los republicanos controlan ahora las dos Cámaras del Congreso y podrían acelerar o poner trabas de manera considerable a la ratificación de un TLCAN revisado. Sin embargo, los republicanos en el Congreso, junto con muchos grupos empresariales, se oponen a muchas de las propuestas distintivas del gobierno de Trump para la modificación del TLCAN, incluyendo la cláusula de terminación y cambios a las reglas de inversión.

El calendario del Congreso ofrece un breve resquicio para que el Congreso actual apruebe el pacto revisado. Si los demócratas se hacen del control de una o ambas Cámaras del Congreso en las elecciones intermedias, eso podría disminuir las posibilidades de que el gobierno siquiera tenga voto en el asunto.

Ahora los republicanos apuran al gobierno a llegar a una resolución más pronta, lo que podría requerir dejar algunas de esas propuestas más difíciles fuera del acuerdo.

“Veremos si pueden conseguir esto para el 17 de mayo y darnos el documento para el Congreso”, dijo Ryan el 9 de mayo. “Así podríamos tener votado esto para diciembre. Si no lo tenemos, no lo votaremos”.