BOGOTÁ — En la segunda vuelta presidencial de este domingo en Colombia, como presagiaban casi todas las encuestas, Iván Duque venció con el 53,98 por ciento de la votación. El candidato del Centro Democrático, partido liderado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, consiguió unos 10.373.080 votos. Mientras que Gustavo Petro, el abanderado de la izquierda con el movimiento Colombia Humana, alcanzó una cifra histórica para ese sector político con 8.034.189 votos, que representaron el 41,81 por ciento de los sufragios.

“Ya no se trata de duquismo ni de petrismo, sino de una Colombia para todos nosotros”, declaró Duque en su primer discurso después de conocerse los resultados. “Somos una sola Colombia en medio de nuestras diferencias, con esa gran riqueza diversa, tenemos que concentrarnos en las cosas que nos unen y no en lo que nos desune”.

Frente a una multitud de seguidores que lo vitoreaba en un auditorio ubicado en el centro de Bogotá, Gustavo Petro reconoció el triunfo de su adversario. “Es el presidente de la república”, dijo. Y enseguida agregó: “Y nosotros somos la oposición a su gobierno”.

La campaña electoral colombiana transcurrió en medio de la polarización de los electores por las grandes diferencias de los dos candidatos que compitieron en la segunda vuelta. Duque, considerado como el heredero político del expresidente Álvaro Uribe, ha propuesto cambiar el acuerdo de paz porque considera que es demasiado indulgente con los exguerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Los seguidores de Iván Duque, presidente electo de Colombia, celebran en Bogotá su victoria en la segunda vuelta del 17 de junio de 2018. CreditRaúl Arboleda/Agence France-Presse — Getty Images

“Esa paz que añoramos tendrá correcciones para que las víctimas sean el centro del proceso y garanticemos verdad, justicia y no repetición”, dijo Duque.

El abogado de 41 años quiere que los altos mandos de las FARC respondan ante la justicia por los delitos que cometieron  durante su insurgencia antes de que puedan ocupar cargos políticos. Además, busca mantener el modelo económico de libre mercado, darle estabilidad jurídica a sectores energéticos que se dedican a la extracción del petróleo y el carbón, así como reducir los impuestos de las empresas con el fin de atraer más inversión.

“Debemos unirnos en contra de esas cosas que le han hecho daño a Colombia. Y una de ellas es la corrupción, la politiquería y el clientelismo. Acogemos las propuestas en el Congreso en la consulta anticorrupción, pero iremos más allá. Seremos el gobierno que como nunca antes enfrente ese cáncer y lo hartemos porque estaremos unidos en ese propósito”, declaró el nuevo mandatario de Colombia.

Mientras tanto, Petro sopesó ante sus seguidores cuál será su destino inmediato. Algunos le pedían que volviera a la alcaldía de Bogotá, ciudad que gobernó de 2012 a 2015, y donde le ganó a Duque con más del 5o por ciento de los votos.

Sin embargo, el exalcalde rechazó esa opción. “Me perdonan, pero no podría. No me gusta repetir lo hecho. Prefiero intentar grandes saltos al vacío”, dijo. Una reforma constitucional reciente le garantiza a Petro, como el segundo candidato más votado, una curul en el Senado. “También estuve quince años en el Congreso, y la verdad no me agrada la idea de volver. Pero hoy he recibido un mandato”.

El candidato presidencial Gustavo Petro aceptó su derrota y anunció que liderará la oposición al gobierno de Iván Duque, presidente electo de Colombia. CreditLuis Robayo/Agence France-Presse — Getty Images

Gustavo Petro volverá al Congreso, pero dice que esta vez su gestión allí será distinta.

“Nuestro papel no será el de testigos de la corrupción. Volveremos para liderar a un pueblo, para dirigirnos desde allí al país y recorrer las plazas públicas. Lo nuestro es la movilización popular”, anunció entre los gritos de sus seguidores.

Antes de que el excandidato subiera al escenario, el auditorio estaba dominado por una alegría renuente. Muchas personas trataban de celebrar, mientras otras lloraban y se abrazaban con tristeza. El discurso de Petro pareció devolverles la fe, en la medida en que el político reconoció el valor simbólico de esta votación. En un país donde varios líderes de izquierda fueron asesinados en distintas campañas, sobrevivir y pasar a segunda vuelta es una gran victoria para Petro.

“No estamos derrotados. Miren lo que hemos logrado. Vivimos un momento hermoso y mágico que nunca olvidaremos”, dijo. Antes de Petro, el candidato de izquierda más votado fue Carlos Gaviria, en 2006, que obtuvo 2,6 millones de votos.

María José Pizarro, representante a la Cámara por la llamada Lista de la Decencia, es hija de Carlos Pizarro, líder de la guerrilla del M-19 que fue asesinado en la campaña presidencial de 1990. Antes de que hablara Petro, la congresista dijo que el siguiente paso de este movimiento es la resistencia: “Estamos resistiendo desde que nacimos, y seguiremos en los próximos cuatro años. En el Congreso haremos control político a los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial, donde el uribismo va a dominar”.

Según Pizarro, la principal amenaza del nuevo gobierno es contra los acuerdos de paz, y su movimiento se dedicará a defender esos acuerdos.

Algunas reacciones de los partidarios del candidato presidencial Gustavo Petro cuando comenzó el anuncio de los resultados de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Bogotá, el 17 de junio de 2018.CreditLuis Robayo/Agence France-Presse — Getty Images

David Racero, otro congresista aliado de Petro, caminaba por el auditorio con el rostro desencajado. Con el paso de los minutos se fue recomponiendo y dijo: “Hay una amenaza latente. Toda la clase política tradicional rodea a Duque, y no creemos que vayan a producirse cambios”.

Según él, ahora el reto será defender desde el Congreso y desde las calles las principales banderas de Colombia Humana: salud, educación, lucha contra la corrupción y protección del medioambiente.

Para consolidar una oposición efectiva, Gustavo Petro tendrá que construir y liderar un verdadero contrapeso político al uribismo, que domina la mayoría en el Congreso y ahora también el poder ejecutivo.

“Empieza ahora el primer momento de una fuerza ciudadana que puede transformar a Colombia. Debemos consolidar este movimiento. Tenemos que ser alternativa de poder”, dijo Petro. Y anunció sus próximos movimientos. Una nueva campaña para apoyar candidatos a alcaldías y gobernaciones en las elecciones de 2019.

“A Duque, presidente electo, lo invito a separarse de todos los que lo ayudaron a ganar. Ojalá pueda hacerlo”.

GUSTAVO PETRO, EXCANDIDATO PRESIDENCIAL

El domingo por la noche, en el discurso de la victoria, Iván Duque no mencionó a su adversario ni a los ocho millones de colombianos que lo apoyaron. Petro, sin embargo, le lanzó unos cuantos mensajes al ganador: “A Duque, presidente electo, lo invito a separarse de todos los que lo ayudaron a ganar. Ojalá pueda hacerlo”.

El mensaje de Petro frente a sus seguidores no fue el discurso de un perdedor. Fue, más bien, la arenga reflexiva y orgullosa de un político que lleva cuarenta años cocinándose a fuego lento. Él sabe que su apuesta no está en el corto plazo, y desde ya está preparando a sus seguidores y a sus aliados para la larga travesía que deberán hacer por el desierto de la oposición durante los próximos cuatro años.

Su reto será aglutinar a fuerzas numerosas y diversas en torno a su proyecto, y mantener viva la pasión que logró despertar durante esta campaña. En sus primeros tuits después de conocer los resultados, usó dos veces las palabras “por ahora”, en una alusión que claramente abre la posibilidad de una nueva candidatura para 2022.

Al final de su discurso, Petro volvió a mostrar su liderazgo político y cambió levemente el cierre de sus mensajes de campaña, en un guiño que convoca a sus ocho millones de votantes a convertirse en la base de su nuevo movimiento político. “Me llamo Gustavo Petro y quiero ser su dirigente”, le decía a la multitud que lo acompañó hasta el final.