CARACAS — En la tarima presidencial estaba el grupo pequeño que dirige el país: un general leal que también es ministro del Interior, el presidente del Tribunal Supremo de Justicia y el presidente Nicolás Maduro, frente a un desfile de guardias nacionales.

Ataviado para la ceremonia con la banda presidencial tricolor, Maduro estaba por terminar su discurso sobre un tema muy presente en la vida de todos los venezolanos: la economía devastada, que ha dejado a buena parte de la población desesperada por encontrar comida, a los hospitales sin medicinas o equipamiento, y ha llevado a cientos de miles a emigrar.

El presidente intentaba sonar optimista sobre los cambios que vendrían.

“Ha llegado la hora de la recuperación económica…”, dijo Maduro. Y luego sonó un estallido.

Un general se agachó. La primera dama, Cilia Flores, se echó para atrás sorprendida y se agarró del brazo del juez que estaba a su lado. Los oficiales corrieron a la tarima para cubrir a Maduro con escudos.

Todos miraron hacia arriba con temor.

Aparentemente, Maduro estaba siendo atacado; el gobierno ha calificado el hecho como un intento de asesinato, que sería el primero contra un jefe de Estado en el que se utilizan drones.

La escena de caos fue la muestra más clara del desorden que vive Venezuela desde el año pasado, cuando protestas en contra del gobierno fueron reprimidas por las fuerzas de seguridad y dejaron más de cien muertos y alrededor de tres mil arrestos. Desde entonces, y con la reeleción de Maduro en mayo en una elección cuestionada, la oposición no había hecho mucho ruido.

Este domingo, el ministro del Interior, Néstor Reverol, dijo que “seis terroristas y sicarios” estaban detenidos y que dos de ellos tienen antecedentes.

La ceremonia estaba siendo transmitida en vivo y siguió corriendo para mostrar a las tropas; en la filmación se ve de cerca a uno de los integrantes de la Guardia Nacional cuando se escucha el estallido, a eso de las 17:41 horas.

Luego hubo otra explosión y cientos de los guardias formados para el desfile abandonaron al presidente y corrieron a buscar refugio.

Carlos Julio Rojas, un activista que estaba en una protesta cercana, dijo que fue como estampida.

“Escuché gritos y vi a los de la Guardia Nacional con sus armas largas en las calles corriendo como locos. Hasta empujaron al lado a una señora que quería correr”, dijo. “Imagínate: los militares deberían protegernos, pero luego los ves corriendo así”.

Maduro salió ileso y apareció esa misma noche en televisión para declarar que el presunto intento de magnicidio había fracasado. Pero no dio claridad sobre quién podría haberlo perpetrado. Culpó a elementos de la “ultraderecha venezolana” y al gobierno colombiano de Juan Manuel Santos, sin dar evidencia alguna.

En un comunicado atribuido a un grupo de militares que han roto filas y que surgió en Twitter después del ataque, hay algunas declaraciones vagas que critican al gobierno y hablan de una operación, por lo que algunos creen que ese grupo fue el responsable.

Algunos incluso le atribuyen todo lo sucedido al mismo Maduro: sugieren que su gobierno quizá haya orquestado el ataque para fortalecer la represión de disidentes. Este domingo no había medidas visibles de seguridad alrededor del sitio del atentado, lo que ha hecho sospechar si el gobierno se tomaba en serio la investigación.

“La idea es que, si fue un ataque autoinfligido, ¿van a aprovecharlo para reforzar su ola represiva?”, dijo Nicmer Evans, politólogo que se separó del partido oficialista y ha sido candidato opositor.

La ceremonia en la que estaba Maduro era para conmemorar el 81.º aniversario de la Guardia Nacional, cuyos efectivos fueron los principales encargados de responder a las protestas el año pasado.

José Gregorio Chacín, quien vive frente al sitio de la explosión, estaba sentado en su hogar cerca de la avenida Bolívar para ver el desfile desde su ventana.

“Siempre vemos los eventos”, dijo. “Y luego vi la luz y escuché la explosión. Fue como: ‘¡Bang!’. Nunca había escuchado un sonido así en mi vida”.

Su primer instinto fue llamar a su esposa, quien estaba afuera con su hija. “Igual algo le pasó a Maduro”, pensó, después al ver a los soldados corriendo.

Luego empezaron a llegar los equipos de televisión.

Entre ellos estaba VivoPlay, que transmitía en vivo con la reportera Neidy Freytes desde una cámara en el asiento trasero de un auto. Se ve que alguien golpea en la ventana del vehículo. Freytes dijo en una entrevista que tropas de la Guardia Nacional le ordenaron apagar el equipo y que se sentaron encima de ella antes de arrestarla.

Testigos y otros reportes informativos dijeron que había humo saliendo desde un edificio cercano, que aparentemente se prendió parcialmente en fuego al mismo tiempo del ataque. Los bomberos les dijeron a algunos reporteros que la causa fue una explosión de tanque de gas, pero los testigos aseguraron que se debió a que el dron estalló cuando cayó.

“La cosa voladora iba a caerse en la calle, pero chocó contra el edificio”, dijo un empleado de una tienda de la zona, quien pidió que no se usara su nombre por temor a ser involucrado en la investigación del gobierno.

Un edificio dañado por una explosión en Caracas registrada al mismo tiempo que un presunto atentado contra Nicolás Maduro. Los testigos dicen que un dron se estrelló contra el edificio, aunque bomberos afirman que estalló un tanque de gas. CreditReuters

Durante más de una hora después del ataque el país estuvo en vilo, ya que solo había rumores de redes sociales para llenar el vacío de información. ¿Qué fue ese sonido? Y el presidente, que no volvía a aparecer en la televisión, ¿había sobrevivido?

El ministro de Comunicación, Turismo y Cultura, Jorge Rodríguez, fue quien salió a decir que sí después de las 19:00. Les dijo a reporteros que Maduro le había solicitado personalmente avisar eso, supuestamente para calmar el país.

El ministro dijo que lo ocurrido fue un intento de asesinar al presidente con “artefactos voladores de tipo dron que contenían una carga explosiva” y que, aunque no fue un intento exitoso, había siete guardias heridos.

Rodríguez celebró a las tropas y aseguró: “La formación de nuestros efectivos de la Guardia Nacional se mantuvo”. Su declaración contradecía la imagen que muchos acababan de ver en vivo en el país.

Horas después, un nuevo misterio surgió en Twitter: empezaron a circular copias de un comunicado atribuido a un grupo que se hace llamar Operación Fénix. El grupo antes era dirigido por  Óscar Pérez, el piloto que el año pasado tomó control de un helicóptero y lanzó granadas contra el edificio del Tribunal Supremo de Justicia. Pérez falleció en un enfrentamiento contra el gobierno en enero, después de publicar varios mensajes en Instagram en los que les pedía a los venezolanos que se levantaran contra Maduro.

El mensaje del grupo acusaba al gobierno de narcotráfico y de ser comunista, e indicaba que los rebeldes estaban dispuestos a dar la vida para restaurar la democracia. Pero su mensaje no dejaba claro algo: ¿ellos controlaban los drones?

Cuando los venezolanos vieron de nuevo al presidente, quien apareció en televisión a eso de las 21:oo del sábado, Maduro estaba detrás de un podio vestido con lo que parecía ser el mismo traje y corbata que usó en la ceremonia. No se notaba alterado.

“Mi primera reacción fue de observación, de serenidad, porque tengo confianza plena en el pueblo y en las Fuerzas Armadas, de su lealtad”, declaró sobre lo que había ocurrido. Dijo que había sido confuso y que pasó unos momentos intentando dilucidar qué era lo que sucedía.

Los culpables, agregó, eran conocidos: los opositores de ultraderecha y Santos, el presidente de Colombia cuyo mandato termina el martes.

Maduro dijo en televisión que todo apuntaba “a la ultraderecha venezolana en alianza con la ultraderecha colombiana”, y que detrás del atentado estaba “el nombre de Juan Manuel Santos”, un presidente que repetidamente lo ha condenado por los abusos a los derechos humanos.

El gobierno colombiano dijo que las acusaciones son “absurdas y carecen de todo fundamento” y que Santos estaba celebrando el bautizo de su nieta el día del presunto atentado.

María Corina Machado, legisladora de la oposición, también negó estar involucrada.

“A Maduro lo queremos vivo, para que pueda someterse a la ley y responder a los ciudadanos”, indicó.

https://www.nytimes.com/es/2018/08/05/ataque-maduro-venezuela-drones/

 

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