“Pinche”, teoría y practica | Columna de Óscar Esquivel

Todo es lo que parece

Las sociedades del mundo son un complejo nido donde cada individuo debe trabajar para que funcione el mecanismo de convivencia, si esta se establece como el principio fundamental para el desarrollo social, económico y político todo marchará bien.  

Convivir es una palabra difícil para algunos, que en su trance diario lo establecen como algo imposible de llevar, se levantan después de dormir un sueño no reparador, porque su mente solo evoca pensamientos negativos, desde que pisan el suelo lo maldicen, su primeros pasos son de molestia, ya no temen al futuro que les causa ansiedad, solo lo aquello que podría ser creativo lo guardan para después, un después que quizás nunca llegue.

Las personas negativas existen en todas partes, así nacieron, así morirán. Su ego profundo lo alimentan con cosas banales, acaparan riquezas materiales, sin darse cuenta que lo más simple de la vida está en disfrutar lo que se tiene y ayudando a construir una sociedad justa e igual. Normalmente llevan tatuado el signo destructivo arrastrando un lastre en su vida, estas personas son útiles para la sociedad, aun cuando pareciera contradictorio, gracias a ellas, nacen otros humanos que su vida la hacen simple y ejemplar, esto no se tratar de ricos y pobres, es tomar lo mejor de nosotros para poder aprender, que la aportación a la sociedad desde cualquier trinchera se beneficie, y lograr la tan anhelada convivencia entre unos y otros.

En la sociedad actual se regula el comportamiento con reglas de convivencia que se traducen en leyes, establecidas en acuerdo y el cómo nos debemos conducir hacia los demás y con los demás. Bajo estos principios los mexicanos nos regimos, aun cuando siempre habrá distintos pareceres, formas de gobernar, reglas que se cumplen y otras que se desechan, pero una cosa es la diversidad de las ideas y otra los venenos de la sinrazón, la anarquía en las palabras que se escupen hacia fuera, como de una fuente que derrama agua lodosa de no moverse. 

Un México que estancó el crecimiento por la locura insensata de unos cuantos de hacernos creer que el a pobreza terminaría en tres décadas y solo produjo millones de pobres, casi la mitad de la población, donde tuvieron la oportunidad privilegiada solo unos cuanto, con educación, salud, acceso a la cultura y todo eso que ya se conocemos.

Hoy después de más de treinta y seis años de neoliberalismo y como una esperanza, treinta millones de votos como aval, se manifestó el “¡estamos cansados de tanta “pinche tranza!”, y cierto, la tranza se convirtió en “pinche”, la tranza no se eliminará por decreto, para algunos, lo “pinche” se irá esfumando. ¿Cuándo? Si no se han dado cuenta que también dentro de la actual administración, existen quienes el desdén, la avaricia, el comportamiento irracional con sus supuestos logros políticos, son únicamente personales y no resultado de la avalancha anti corrupción de AMLO. Si bien el presidente logró la victoria esperada con base a su esfuerzo, también arrastró entre sus redes a personajes de poca reputación, o “sardinitas” que nada tienen que ver con la cuarta transformación.  

El pueblo también se cansa de tanto inútil, gandalla “politiquillo” y simulador. 

Nuestro estado es víctima, lo ”pinche” se relaciona con la opacidad, la corrupción y la ineficiencia del gobierno, como por ejemplo el ex oficial mayor del gobierno del estado, que según datos de Compranet, durante 3 años en el cargo, 79% de las licitaciones, carecen de información, fallos con ganadores encubiertos, nube gris cargada de olor a transa, ¿se la llevaría al PRI?, seguro que nada pasará, seguramente será cobijado comenzando por su “jefe Político” Juan Manuel Carreras. 

Pinche es una grosería. Para el mexicano significa despreciable, mezquino, de baja calidad, pobre, o de bajo costo, “pinche” puede ser el carro, la casa, la comida, el perro, las llaves, o si se quiere, el mundo entero también es pinche, lo pinche carcome todo lo que toca. 

Es un catálogo de expresiones, desde un novio “pinche”, hasta una injuria o como decía José Emilio Pacheco, como un sustantivo inapelable “no te lleves con él, es un tipo de lo más pinche”. 

Pese a reclamos sociales, el gobernador Carreras nombró a Mario García Valdez, como director de CONALEP, sabiendo que tiene un proceso judicial abierto por corrupción, si bien no existe sentencia judicial, con este acto, le promueve un manto de impunidad, desde el mismo corazón del ejecutivo. 

Hasta donde se quiera llegar, o hasta donde los intereses lo permitan, la política que se implementa en el estado a través el poder legislativo es prácticamente inexistente, sin rumbo, sin definiciones, sin liderazgo. A cinco meses de haber tomado posesión los diputados, el trabajo legislativo es “pinchisimo”. Bancadas completas de los partidos políticos, han presentado su plataforma de trabajo, como si fuera un examen de la preparatoria.

Si la anterior legislatura era menos que nada, tal parece que el poder otorgado a los imberbes diputados los ha mareado. El Mijis, como artista en revista de farándula, todo se sabe de él por los paparazzi que lo siguen a modo, parecía prometedor el muchacho pero las muchas cuentas pendientes y poco trabajo como diputado, lo han dejado lejos de ser quien decía ser.

Un Oscar Vera embajador de la misoginia y del abuso del poder, insultando y amenazando diputadas… lo peor del caso y como acuerdo parlamentario, “las mujeres callaron”.

Diputados de Morena, ¡pobres! Divina creación por sí mismos, lo dudamos, ellos se deben al Andrés Manuel López Obrador, sus ideas, su lucha, pero no los méritos que dicen estos diputados merecer, sus sueldo una majadería, su actuar es un avispero de chismes de cantina, su aportación a la vida pública en “cero”. Acosos sexuales, laborales, amigos, amantes y cómplices, siempre un tú y yo, los demás poco importa.

Los diputados del PRI con oficio político… pero no salen de su rutina de estar defendiendo lo indefendible del gobierno carrerista y de las oscuras y poco transparentes movimientos de la pasada e innombrable legislatura estatal y su administración.

Panistas bajo la nada, es mejor, nada se ve, nada hacen, nada les embona.

La poca “chamba” hace que la calificación de los diputados potosinos, hasta ahora, sea un “pinchurriento trabajo”.

Así, al significado real de pinche, “ayudante de cocinero”, el mexicano lo convirtió en su palabra entre muchas malsonantes, en su preferida, para denostar enojo, desdén por algo o alguien que les molesta y un de ellas que llevó a López Obrador a la Presidencia de la República, fue la corrupción y transformándose como un sinónimo del lenguaje popular autóctono “¡el pueblo se cansa de tanta pinche transa!”  

Nos saludamos pronto.