HIPÓDROMO POLÍTICO POR CARLOS G. CORTÉS GARCÍA

Dicen que el ser humano es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra. Y si, en efecto así es. Y lo señalo porque es una pena que la alcaldesa de Reynosa, Maki Esther Ortiz Domínguez, siga cometiendo los mismos errores procedimentales que ha cometido desde el principio de su administración, cuando contrató para trabajar en el Ayuntamiento de Reynosa a funcionarios que no son originarios de la Ciudad y que no cumplen con los requisitos que marca la Ley, violando flagrantemente lo normado por el Código Municipal. Maki Ortiz Domínguez, por ese mismo asunto ya se ganó senda amonestación pública por parte del Congreso del Estado y está en vías de ser señalada otra vez por la misma infracción. Vamos, Doña Maki nomás no entiende y al paso que vamos parece que ni entenderá. Es testaruda y visceral y en la política hay que pensar con la cabeza y no usarla nomás para peinarla.

Y Maki fue sancionada por el Congreso de Tamaulipas. Pero más allá de la propia amonestación por todos los argumentos que muchos quisieron ponerle al asunto, incluidos los propios voceros oficiales y oficiosos de la alcaldesa, el tema de la sanción contra Maki fue un asunto de legalidad y punto, porque los tamaulipecos y los mexicanos debemos de aprender a respetar las leyes, construyendo cotidiana y permanentemente un verdadero estado de derecho. De otra forma seguiremos en el desorden y la anarquía en la que nos desempeñamos y esa misma condición estaremos heredándola a nuestros hijos.

Al regresar Maki a la alcaldía después de la reelección en 2018, y ante el vacío en la coordinación de Comunicación Social municipal, Maki contrató, primero, a José Manuel Flores Montemayor, potosino por nacimiento, pero victorense por vecindad, como su Coordinador General de Comunicación Social, sin que el personaje en cuestión tuviera el año de residencia en Reynosa que marca el Código Municipal. Pero José Manuel no aguantó a Maki ni el mes, por lo que aventó el arpa, y tuvieron que buscar un reemplazo, un nuevo funcionario para que coordinara los temas de comunicación social.

Y entonces, contrataron a quien le desorganizó la comunicación social a la ex alcaldesa de Tampico, la viejecita Magdalena Peraza Guerra, y si querido lector, le atinó Usted, sin residencia en Reynosa. Se trató ahora de Martha Patricia Castro Granados, un personaje que no ha logrado consolidarse como publirrelacionista en ningún lado del estado en donde se ha desempeñado, porque en todos los lugares se pelea con quien se pueda. Su amargura y poca eficiencia en las tareas de comunicación social a la larga acaban por enemistarla con un buen número de colegas periodistas y, baste recordar que, con pocos meses en Reynosa, ya más de diez hablan pestes de la tampiqueña por su desdén, su falta de atención, su exceso de soberbia y su incapacidad para llevar buenas relaciones con el gremio periodístico. Por cierto, Castro Granados, priísta de toda su vida.

Pero para que vea Usted querido lector que Castro Granados es congruente en el tema de los pleitos con quien se puede, baste decirle que al papá de su hija tiene más de 10 años de no permitirle ver a la criatura sin mandamiento judicial, sólo por sus pantalones, y violando flagrantemente el interés superior de la menor. Y al día de hoy nadie ha logrado hacerla entrar en razón, porque ante la buena voluntad del padre de la criatura, si quisiera pleito y mediara un proceso judicial, a Castro Granados hasta la ergástula ya la hubieran presentado, pero el hombre no desea pelear, porque a la mayoría de edad la pequeña podría ya tomar sus decisiones, además de que Castro cada día está más alejada del poder gubernamental, poder que la ha protegido en los últimos años, sobre todo en el sexenio de Egidio Torre Cantú de quien se dice estuvo cerca, muy cerca.

A la salida de Castro Granados de la Coordinación de Comunicación Social en Tampico, voces y muchas exigieron que la Contraloría del Estado y la Auditoria Superior de Tamaulipas, para que revisara con lupa las cuentas de la dependencia, ante graves acusaciones de malos manejos de los recursos públicos, favoritismo en la designación de los presupuestos y hasta descarado nepotismo, lo que evidentemente va contra la Ley. Y es este proceso se está.

De esos arranques y tamaños es quien hoy mal coordina las actividades de comunicación social en el Ayuntamiento de Reynosa, buscándole más problemas a la alcaldesa que ayudándole a que entre en una razón política y emocional, porque al momento algunos de los personajes que eran voceros de la originaria de Chihuahua, ya no lo son, incluso, ya son adversarios y otros más enemigos, generándole profundo daño a su imagen pública y a su credibilidad.

PD. 1. Y hablando de Reynosa, ¿será cierto como se rumora que la alcaldesa Maki Ortiz Domínguez está verdaderamente frustrada porque el orgullo de su nepotismo no dio el ancho para ser candidato a diputado local? Porque de ser cierta la afirmación, en una de esas, y ante sus coléricos arranques, podría tomar malas decisiones que la lleven a comprometer su futuro político.

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