COMENTARIO EDITORIAL por Dr. Jorge A. Lera Mejía

La inflación correspondiente a enero de este año, desde la óptica negativa aún está lejana de la meta planteada del Banco de México de 3 por ciento más/menos un punto porcentual. Por ello, esta especie de impuesto negativo se sigue considerando como el peor castigo de la población pobre de México. 

Además para obtener los productos de la canasta básica planteada por el gobierno federal aún requieren ingresos mayores al salario mínimo. Significa que de acuerdo al poder adquisitivo de más de la mitad de los mexicanos en pobreza patrimonial, dedican más del 70% de sus disminuidos ingresos para mal adquirir la llamada canasta de productos básicos. 

De acuerdo con el reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en enero el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) creció 0.9%, para colocar la inflación a tasa anual en 4.37%.

Para dar un repaso más puntual, del impacto social de los precios de los básicos para provocar lo que se conoce los ingresos precarios de la población de los 5 quintiles más pobres y desiguales de México, que de acuerdo a INEGI es el 47% de la población mexicana, tenemos el siguiente comportamiento del mercado de básicos:

La inflación promedio de los supermercados de la CdMx de enero de 2019 fue del 5.72%.

* La inflación en la canasta básica alimentaria fue de 5.85%.

* Un adulto equivalente necesitó $4,150 para lograr cubrir sus necesidades alimentarias básicas.

* Una familia tipo para no caer en la indigencia necesitó $12,825.

* La inflación supermercado acumulada en los últimos 12 meses es de 72.46%.

La tasa de inflación al cierre de todo el año 2018 quedó en 4.83% al registrar el índice de precios al consumidor (IPC) un aumento de 0.70% en diciembre frente al mes anterior, señaló INEGI y Banco de México.

El índice de precios subyacente, considerado un mejor parámetro para medir la carestía general debido a que elimina artículos de alta volatilidad en sus precios, avanzó el 0.47% mensual y dejó la tasa anual en el 3.68%.

La inflación en México cerró 2017 en 6.77%, su nivel más elevado desde 2000 motivado por el alza en el precio de los combustibles. El país registró una inflación de 3.36% en 2016 y de 2.13% en 2015, la más baja de los últimos años.

Dentro del subgrupo de bienes y servicios subyacentes, las mercancías aumentaron el 0.34% y los servicios un 0.61%, mes contra mes, alcanzando una tasa anual del 3.92% y del 3.47%, respectivamente.

La tasa anual de los no subyacentes fue del 8.40%, fruto de un aumento de los agropecuarios del 7.06% y en los energéticos del 9.10%.

El índice de precios de la canasta básica, que incluye un centenar de productos de amplio consumo popular, aumentó un 0.14% en diciembre, para quedar en un acumulado anual de 5.56%. En 2017, el alza en la canasta básica fue de 9.61%.

El Banco de México, que ha fijado en 3% su objetivo de inflación, ha subido en varias ocasiones durante el año la tasa de interés interbancaria, que hoy se ubica en el 8.25%, para contrarrestar la subida de precios y la volatilidad de la moneda nacional.

El banco emisor estima que la convergencia en el objetivo de 3% anual de inflación será más lenta de lo previsto y no se logrará hasta el primer semestre del 2020.