DEL ABOGADO AMIGO POR LUIS TORRES ALIYAN

Como saben, casi al tiempo que era electo Marko Cortés como presidente del PAN, Felipe Calderón anunciaba su renuncia a la militancia de dicho partido.

Expuso, en su renuncia, 10 razones. Pero, en todas argumentando como si él, como panista, hubiera sido un militante ejemplo, y, no lo fue.

Y es que sin remitirme hasta la época de su gloria política, basta con ver algunas acciones para concluir que en el último año, estuvo alejado de la disciplina que como militante exige cualquier partido:

1.- No apoyó al candidato que su partido postuló para la Presidencia de la República.
2.- Instruyó a su grupo político (senadores, diputados, empresarios y periodistas) a dividir al partido.
3.- No sólo omitió brindar su aval para Anaya, sino que, al apoyar una causa ajena al partido, contribuyó enormemente a fortalecer a los adversarios del PAN.
4.- Sin salirse antes del partido, pero sí respaldar a su esposa -y activamente- como candidata independiente, fue actor de un clarísimo conflicto de interés.
5.- La misma semana en que renuncia al PAN, su esposa, con quien evidentemente guarda complicidad política, anuncia la creación de un nuevo partido político.

Es decir, Felipe Calderón, de facto hace mucho que había dejado de ser panista, a pesar de que conservaba su militancia.

El caso es, estimado lector, que derivado de ello recordé una entrevista que de la revista Proceso le hicieron a “El Jefe” Diego, como le dicen los militantes panistas. Ahí, le cuestionaron sobre el comportamiento de Calderón en relación al PAN.

Diego, dijo que ese comportamiento le parecía absolutamente deleznable: por la ingratitud para el partido que le dio todo, no siendo suficiente, dijo, el cuento de que el PAN ya no era lo mismo; señalando también que el hecho de que Calderón se saliera de Acción Nacional estaba perfectamente justificado, pero que ahora apedreara el tejado de la casa que lo albergó toda su vida, no era honorable. Yo coincido.

Y aunque desde mi punto de vista, Diego Fernández de Cevallos hace mucho tiempo que perdió legitimidad en sus posicionamientos ya que por su camino recorrido cada vez es menor su credibilidad, lo cierto es que como abogado, disfruto al ver en sus posturas su calidad argumentativa, más allá de si le asiste razón o no.

Aunque, esta vez, como dije, comulgo absolutamente, y también concuerdo con como cerró tal entrevista, pues dijo que los comportamientos de Calderón, sólo se explican en función de que la política es una droga, y que la droga primero tiene efectos agradables y sabrosos, y después enloquece y embrutece, y ahorita muchos están embrutecidos y enloquecidos, en todos los partidos, por esa droga que es la política.

Entonces, Felipe Calderón se enfermó. Y el síntoma más grave de su adicción es como el de cualquier otra: no poder dejarla…

Ésto se refleja en sus irracionales, pero sobre todo incongruentes decisiones de 2012 para acá, que marcarán, no sólo su carrera política, sino su hoja de vida.

En fin. Realmente lamento la caricatura en que se convirtió su vida pública, después de haber sido, estimo, uno de los presidentes más inteligentes que hemos tenido.

“Saber marcharse a tiempo es ciertamente la operación más difícil que cabe acometer”, leía ayer en un libro; sin duda él, el mejor ejemplo.