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NEWCASTLE, Inglaterra — En un banco de alimentos de una zona deteriorada del noreste de Inglaterra, una madre desempleada y su hijo adulto tuvieron hace poco una mañana poco común. Denise y Michael Hunter normalmente acuden para tomar una taza de té con los voluntarios, poder tener una comida decente y, algunas veces, para llevarse uno o dos paquetes de alimentos.

Sin embargo, este día, los Hunter compartieron una reunión de té con un invitado inesperado: el relator especial de Naciones Unidas sobre la pobreza extrema y los derechos humanos, Philip Alston, quien llegó con sus cuatro asistentes, dos cámaras de televisión, una decena de periodistas y el sacerdote de la localidad.

“Es como si fuéramos de la realeza o algo así”, comentó Denise Hunter, de 57 años, con el rostro radiante.

Era el tercer día de un recorrido de dos semanas de Alston por el quinto país más rico del mundo: una ajetreada misión de 3000 kilómetros a lo largo de algunos de los distritos más pobres del Reino Unido. Visitó bancos de alimentos, centros de formación laboral, caridades y ministerios gubernamentales en las principales ciudades británicas para estudiar por qué una quinta parte de los británicos está en el nivel de pobreza pese a que, a nivel general, se registran aumentos en el empleo y crecimiento económico.

CreditThe New York Times

Los relatores especiales sobre la pobreza extrema tienen el encargo de visitar e investigar los países con altos niveles de carencias para luego informar a las Naciones Unidas sobre sus hallazgos. Históricamente, han pasado la mayor parte de su tiempo en los países con zonas muy vulnerables. De hecho, el viaje de Alston al Reino Unido es apenas la segunda misión que emprende un relator sobre la pobreza a un país de Europa occidental; la otra fue a Irlanda en 2011. El relator también ha visitado Estados Unidos dos veces desde el 2000.

“Desde luego, hay algo extraño en esto”, señaló David Gordon, director del Centro Townsend para la Investigación Mundial de la Pobreza en la Universidad de Bristol, quien se reunió con Alston el segundo día de su recorrido. “Cuando pensamos en los relatores especiales sobre la pobreza extrema y los derechos humanos, pensamos que visitan África subsahariana o Haití. No se espera que vayan al Reino Unido”.

No obstante, para Alston el Reino Unido en la actualidad es un lugar lógico para una visita y no solamente porque ahí han aumentado la pobreza infantil y la utilización de los bancos de alimentos.

Después de haber sido pionero del Estado de bienestar a finales de la década de 1940 y tras la privatización en los años ochenta, el Reino Unido de la década de 2010 se ha convertido en el principal laboratorio del mundo para las políticas de austeridad. En respuesta a la crisis financiera de 2008, en el mundo pocos partidos gobernantes han reducido al Estado durante tanto tiempo y con tal júbilo ideológico como el Partido Conservador.

“El Reino Unido fue líder mundial en temas de seguridad social después de la Segunda Guerra Mundial, fue líder mundial en la privatización a gran escala y ahora mismo es líder mundial en la austeridad autoimpuesta”, señaló Alston en entrevista cuando iba a bordo de un tren por el noreste de Inglaterra, en un momento de descanso en su agenda. “Y por lo tanto, es un importante caso de estudio para entender mejor las implicaciones de un proyecto de austeridad”.

Philip Alston es el relator especial para pobreza extrema y derechos humanos de las Naciones Unidas.CreditJosé Sarmento Matos para The New York Times

Denise Hunter y su hijo Michael en una reunión con Alston CreditJosé Sarmento Matos para The New York Times

Desde 2010, el gobierno ha implementado recortes por más de 39.000 millones de dólares; ha congelado o reducido las prestaciones sociales, los subsidios a la vivienda para las familias y los discapacitados, además de haber disminuido los servicios para jóvenes y niños, así como el financiamiento para las autoridades locales. Tales reformas técnicas, realizadas con ciertos tropiezos, también han hecho que se retrasen los pagos para las familias con dificultades; miles de ellas se han visto obligadas a contraer deudas innecesarias y se han atrasado en el pago de sus rentas.

Aquí, en el banco de alimentos del extremo oeste de Newcastle, una construcción de un piso donde los miembros del personal reparten cerca de trescientos paquetes de alimentos a la semana, los residentes locales terminaron por hacer fila para contarle a Alston la manera en que las reformas los habían puesto en aprietos.

Newcastle es una de las ciudades en las cuales Alston investigó los efectos de la austeridad.CreditJosé Sarmento Matos para The New York Times

Denise Hunter era una de ellos. Hasta hace un año, Hunter y su esposo se habían mantenido a flote gracias al dinero que ganaba su marido pintando figuritas de juguete. Pero después de que él sufrió una enfermedad grave, se vieron obligados a solicitar asistencia social.

Sin embargo, debido a varios problemas documentados con Crédito Universal, el nuevo sistema de prestaciones sociales de los conservadores —como el que personas con exactamente los mismos ingresos bajos reciben montos muy dispares de asistencia—, la difícil situación de los Hunter ha empeorado. Casi todos los nuevos beneficiarios del Crédito Universal deben esperar unas seis semanas para recibir su primer pago, lo que obliga a contraer deudas a quienes no tienen ahorros. Los Hunter no fueron la excepción.

Sin ingresos, los Hunter inmediatamente se retrasaron en el pago de la renta; no pudieron pagar la electricidad, la comida ni la calefacción. Es solamente gracias a la generosidad de su casero que no han sido desalojados, y la única manera en la que pueden alimentarse es en el banco de alimentos.

“No podríamos sobrevivir sin el banco de alimentos”, comentó Denise.

Una familia afuera de un banco de alimentos en Newcastle CreditJosé Sarmento Matos para The New York Times

A fin de evitar mayores recortes a los desembolsos que reciben del Crédito Universal, Denise debe proporcionarle información al gobierno con regularidad, vía internet, acerca de qué está haciendo para encontrar trabajo.

Pero debido a que ella no puede costear un celular ni una conexión a internet desde su casa, a veces solo puede enviar esa información cuando visita la biblioteca principal de la ciudad. Como tampoco puede pagar la tarifa del autobús para ir allí, tiene que caminar 5 kilómetros, un largo trayecto de ida y vuelta que le resta tiempo para buscar empleo. Debido a los recortes gubernamentales, las bibliotecas que están más cerca de su casa han cerrado o han reducido sus horarios y servicios.

En marzo, Denise fue hospitalizada con un padecimiento cardíaco y no pudo actualizar sus datos en línea: le suspendieron los pagos por tres meses; eso la obligó a contraer más deudas, comentó.

“Es tremendo”, afirmó. “No sabemos a quién recurrir”.

La situación de Denise Hunter está lejos de ser la única, a decir del personal del banco de alimentos de Newcastle. En los últimos seis meses, se ha incrementado en una quinta parte la demanda de paquetes de comida.

En este banco de alimentos de Newcastle se reparten trescientos paquetes cada semana.CreditJosé Sarmento Matos para The New York Times

A nivel nacional, la cantidad de paquetes de alimentos distribuidos por la fundación Trussell Trust, la red de bancos de alimentos más grande del Reino Unido, aumentó a más de 650.000 a mediados de 2018, casi el doble de los 350.000 distribuidos durante la misma temporada en 2013.

Según el Grupo de Atención a la Pobreza Infantil, un órgano de control independiente, con los cambios en las prestaciones sociales, las familias que dependen de ellas ahora son 2700 dólares más pobres.

Además, aunque el desempleo se ha reducido a más de la mitad con los conservadores, los salarios se han estancado y la cantidad de familias trabajadoras que han caído en la pobreza ha aumentado.

Cuando Alston visitó una biblioteca en Newcastle para reunirse con más familias, Tracey Whitenstall, de 41 años, estaba en la fila para hablar con él. La vida de la madre soltera con tres hijos se vio afectada cuando fueron transferidos al nuevo sistema de bienestar, el Crédito Universal: un error administrativo causó que los pagos a la familia se retrasaran por diez semanas y tuvieron que endeudarse.

El hijo adolescente de Whitenstall no pudo ir a la escuela durante todo ese tiempo porque no podía costear la tarifa del autobús. Es de los 600.000 menores de edad que se calcula que han caído por debajo del nivel de pobreza desde que se implementaron las reformas del Partido Conservador; el Instituto de Estudios Fiscales, una firma de análisis independiente, cree que la tendencia de pobreza entre niños continuará.

La situación muy probablemente empeorará con el brexit, programada para marzo de 2019.

Alston, reunido con el personal y beneficiarios de una organización benéfica en NewcastleCreditJosé Sarmento Matos para The New York Times

No obstante, la pobreza es un tema complejo y controvertido en el Reino Unido, donde las diversas cifras sobre carencias son muy contrastantes. Algunos observadores se mostraron escépticos acerca de que la visita de Alston fuera necesaria.

A pesar de que la pobreza infantil ha aumentado considerablemente en los últimos años, los niveles de pobreza en general se han mantenido bastante estables o incluso han disminuido ligeramente; esto se debe en parte a que han caído los niveles de pobreza entre personas jubiladas de los años ochenta a la fecha. En 2017, la Fundación Joseph Rowntree, un grupo de investigación de la pobreza, clasificó a 1,5 millones de personas en situación de desamparo o de extrema pobreza, pero esa cifra fue una cuarta parte menor que el número registrado por el grupo en 2015.

Si Alston termina por vincular la pobreza con las políticas gubernamentales de prestaciones cuando presente su reporte el 16 de noviembre, “solo complicaría las cosas”, aseguró Edward Davies, director de políticas en el Centro para la Justicia Social, un grupo de investigación fundado por Iain Duncan Smith, el ministro conservador que condujo las reformas. “En este país existe un debate sobre la reforma para la asistencia social, y lo que yo temo es que él se enrede en eso”.

Alston mencionó que mantiene una mente abierta. En varias reuniones en Newcastle, evitó hacer preguntas tendenciosas y, con frecuencia, hizo de abogado del diablo con las personas que culpaban al gobierno.

Esa noche, mientras se dirigía en tren al norte de Escocia, Alston dijo que no sacaría conclusiones hasta que publicara sus hallazgos preliminares el 16 de noviembre. “Me han dicho: ‘Vamos, seguro tenías un borrador antes de venir aquí’”, precisó. “Pero en cada misión siempre me he preguntado después de unos días, ‘¿Qué demonios voy a decir?’”.

Unos 600.000 niños han caído al nivel de pobreza en el Reino Unido desde que el Partido Conservador impuso sus reformas. CreditJosé Sarmento Matos para The New York Times
https://www.nytimes.com/es/2018/11/15/pobreza-austeridad-reino-unido/?emc=edit_bn_20181116&nl=boletin&nlid=7458404620181116&te=1