AGENCIAS. Walt Disney (1901-1966) era un adolescente cuando comenzó a ser historietista en el periódico de su instituto The Village Voice, en el que hacía comics con temas patrióticos y políticos, centrados en la Primera Guerra Mundial. Gran parte de su tiempo lo pasaba en el bosque observando animales, para dibujarlos después en su cuaderno. En verano tenía asegurado su trabajo como vendedor de periódicos y chucherías, pero no le gustaba porque con frecuencia le robaban la mercancía. Sin embargo, a él le gustaban los trenes.

Dejó el instituto para seguir los pasos de su hermano Roy en la marina, y a pesar de que falsificó su certificado de nacimiento para decir que tenía 17 años, no fue aceptado. Sin embargo siguió a su hermano hasta Kansas City, en donde se dedicó a crear anuncios para periódicos, revistas y cines a través del Pesmen-Rubin Comercial Art Studio. Allí conoció a otro dibujante, con el que cambiaría la historia: Ub Iwerks (abreviación “más americana” de Ubbe Ert Iwwerks).

Disney era muy creativo y sociable, mientras que Ub era increíblemente talentoso. En 1920 Disney convenció a Ub de abandonar Pesmen-Rubin para abrir Iwerks-Disney Commercial Artists, su propio estudio de dibujo publicitario. Pero su nueva empresa no logró consolidarse por falta de clientes. Luego fueron contratados por la empresa Kansas City Film Ad, en la que trabajaron en anuncios, realizados con primitivas técnicas de animación, para los cines locales. Disney estaba fascinado por las posibilidades de la animación.

Disney se dio cuenta del potencial creativo de las animaciones, y pensó que los anuncios comerciales no eran nada comparado con las historias que podían crear y vender a las salas de cine. Así, otra vez con Ub como socio, Walt fundó Laugh-O-Gram Films, en donde juntos crearon sus primeros cortometrajes animados basados en cuentos infantiles. Otro sueño que no prosperó.

Pero ese sueño no lo iban a dejar morir, así que Disney llevó a Hollywood el último trabajo que realizó Laugh-O-Gram Films: Alicia en el país de las maravillas, un corto en el que se mezclaba acción viva con animación. De inmediato, le compraron a Disney los derechos y convenció a Ub de mudarse con él a California para buscar el éxito comercial.

Walt tuvo la iniciativa de crear un personaje original. Al día siguiente de la propuesta Ub, quien llegó a tener la fama de poder hacer hasta a 400 dibujos al día, diseñó a Oswald, el conejo de la suerte, que se convirtió en la mascota de Disney Brothers’ Studio, el nuevo estudio de animación de Walt, su hermano Roy y Ub. Ese personaje fue comprado por Universal Pictures, pero su enlace, Charles Mintz, comenzó a explotar al personaje por su cuenta. Habían perdido los derechos y tuvieron que empezar de nuevo.

A Walt Disney le gustaba contar que el nuevo personaje se le presentó en un sueño que tuvo en el tren, a su regreso del desastre de Oswald, y como a Lilly, su esposa, no le gustaba el nombre del ratón Mortimer, entonces lo llamó Mickey, porque sonaba menos presuntuoso. Se trataba de un ratón de cuerpo negro con las orejas grandes y redondas y de cara blanca, vestido con unos pantalones cortos, guantes y unos zapatos grandes. Mickey saltó del sueño al papel y de ahí a la grandeza.

2018

La travesía de Mickey Mouse comenzó el 15 de mayo de 1928 con la historia de un peculiar roedor que soñaba con aprender a volar, que quería parecerse al aviador Charles Lindbergh y que, desde entonces, sucumbía a los coqueteos de una ratoncita en minifalda. El cortometraje Plane Crazy no topó con la misma suerte que su protagonista tendría poco después, nunca pudo despegar de tierra firme por falta de distribuidores interesados en él.

Decidieron probar suerte dos meses más tarde, con The Gallopin’ Gaucho, el cual tampoco halló compradores. Fue hasta el 18 de noviembre de 1928 que Mickey Mouse hizo soñar a Estados Unidos, cuando debutó silbando tras el timón de un barco de vapor en el corto Steamboat Willie. En este corto también aparece su novia, Minnie. Fue apenas la segunda animación en la historia con sonido sincronizado y se presentó en el Colony Theatre de Nueva York.

Mickey se convirtió en una estrella, en uno de los personajes más famosos y queridos en los Estados Unidos, y en la imagen y símbolo de la factoría Disney, hoy un imperio de entretenimiento.

Sin embargo, aunque Mickey Mouse era la creación de Walt Disney y Ub Iwerks, la historia se enfocó en el primero como el gran genio, aunque “originalmente, Mickey era casi una figura de palitos. Él (Disney) podía dibujar aquél y era capaz también de dibujar la cabeza. Podía sólo dibujar una imagen tosca, no era muy bueno en esto”, dijo Joshua Aribr, de la casa de subastas Christie’s, un experto en animación y alumno de Disney.

“Walt nunca dijo ser un gran artista”, dijo una vez Howard Green, quien fue vicepresidente de la empresa Disney. “Él era un productor conceptual. Iwerks diseñó la apariencia física del ratón e hizo prácticamente solo la animación de las primeras películas”, dijo.

“Pero Walt fue el responsable de la personalidad del personaje y lo dotó con su propia voz”, agregó a propósito de que literalmente Walt Disney dobla la voz del ratón hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando en 1946 pasó la estafeta a Jim Macdonald hasta 1974, fecha en la que es substituido por Wayne Allwine.

Ub dirigió las primeras entregas de la serie Silly Symphonies. Sin embargo, rompió con Disney en 1930, cuando el productor Pat Powers le ofreció financiarle unos estudios propios, y vendió sus intereses en la compañía a Walt Disney y su hermano Roy por 2 mil 920 dólares.

En 1940, Ub volvió a trabajar para Disney. Se dedicó a investigar nuevas técnicas de animación (participó en los efectos especiales usados en Canción del sur) e incluso en la tecnología de los parques de atracciones de Disney, durante los años 60. Por sus inventos obtuvo dos premios Oscar, en 1959 y 1964. Falleció en 1971, de un ataque cardíaco en Burbank, California.