AGENCIAS. Antes de partir al aeropuerto que la llevó la tarde de ayer a la ceremonia de premiación de los Premios BAFTA, Marina de Tavira compartió unos minutos para hablar de su experiencia en el filme mexicano que ha hecho historia en los Premios Oscar y la Mostra de Venecia: “Aún tengo presente mi paso por Roma, aún lo estoy viviendo, ha sido una vorágine maravillosa”, fueron sus primeras palabras.

El personaje que ella interpreta es el de Sofía, inspirado en la mamá del cineasta. Ella es una madre de clase media en comienzos de los años 70, con estudios profesionales y, cosa no tan común, trabaja. Ella vive tiempos en los que la voz reinante de la familia era la del hombre, el señor de la casa. Tiempos en los que tiene que enfrentar el estigma del divorcio en una generación que culpaba a la mujer por el fracaso matrimonial. Sin embargo, es una mujer que también se puso tras un volante para llevar su vida y la de sus hijos a otra dirección en compañía de Cleo, la protagonista de la historia.

“Siempre hablo que mi vida es de acuerdo a lo que estoy trabajando en ese momento. Mi vida la voy contando en relación a mis personajes”, explicó la actriz para continuar después sobre la forma en que su intimidad conectó con su personaje:

“Fue como hija y como madre, el proceso creativo me llevó a evocar ciertas cosas de la infancia, en primera instancia, luego fue a través de mi etapa de mamá. Eso hace especial a la película porque no sólo fue personal para Cuarón sino que lo transmitió a todos”, dijo.

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Marina de Tavira es una de las actrices que forma parte de la octava temporada de TAP: Taller de Actores Profesionales, para Canal Once. El primer episodio fue dedicado a ella, en una entrevista con el crítico de cine Óscar Uriel. Los siguientes cuentan con las participaciones de Alfonso Herrera, Ana Serradilla, Verónica Castro, Manuel Ojeda, Miguel Rodarte y Bruno Bichir, entre otros.

La finalidad del programa es compartir sus experiencias en la industria del cine, teatro y televisión, así como su manera de enfrentar a los personajes: “Me encanta ver a la actuación como una forma de pensar. Aunque tengo una formación académica, cada vez que me enfrento a un personaje y a una ficción a veces me voy por distintos caminos, pero casi siempre está anclado en algo que tiene que ver con mi propia experiencia”, dijo De Tavira para el programa.

En su episodio la actriz revela la parte más dura de trabajar con Cuarón: “Lo que fue difícil es que se hacía algo en medio de la improvisación y lo preparado, había ciertos elementos de la escena y los diálogos que tenía que decir, pero no sabía muchas veces lo que el otro personaje iba a responder o me respondía algo distinto de lo que me habían entregado para estudiar la escena. Se trataba de adecuar en el momento y resolver, para lo cual hay que tener bien encarnado al personaje para que sea él quien lo pueda resolver y no el actor el que se ponga nervioso”, explicó.

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El pasado 22 de enero, tanto Marina de Tavira como Yalitza Aparicio fueron algunas de las más gratas sorpresas en el anuncio de los nominados de los Premios Oscar, como Mejor Actriz de Reparto y Mejor Actriz, respectivamente. Por estas menciones se convirtieron en la quinta y sexta actrices mexicanas nominadas, si consideramos a Lupita Nyong’o (nacida en la capital del país), que ganó a la Mejor Actriz de Reparto por 12 años de esclavitud (2014). Las otras aspirantes han sido Katy Jurado (Broken Lance, 1954), en reparto; Salma Hayek (Frida, 2002), en protagonista, y Adriana Barraza (Babel, 2006), en reparto.

Sin embargo, en redes sociales ha habido una serie de reacciones en contra de Yalitza Aparicio porque consideran injusto que ella forme parte de las nominadas sin tener una formación actoral académica. Al respecto, Marina de Tavira explicó a Crónica: “Debemos aprender que no todos van a valorar nuestro trabajo de la misma forma, aunque haya quien diga muchas cosas sobre Yalitza, como actores tenemos la opción de quedarnos con los comentarios que nos hagan crecer personalmente”, enfatizó.

Para ella, “lo que hace a un actor profesional es dedicar los días de su vida a su arte, a lo que le llamamos actuación, lo entiendo como la creación de un personaje, la producción de ese misterio que llamamos ficción y que forma parte del arte. Creo que sin el arte el mundo sería muy triste, y todavía soy optimista, creo que puede transformar la realidad”, dijo.

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Ya han pasado casi tres años desde que comenzó el rodaje de Roma. Desde septiembre del año pasado la película se vio por primera vez en la pantalla de la Mostra de Venecia, en donde tuvo el triunfo histórico del León de Oro. Ahora se está en plena temporada de premios y Marina de Tavira ya comienza a darle significado a su paso por el filme.

“En medio de todo creo que pensar lo que ha significado me lleva sólo a saber que lo más importante fue hacerla, tener la oportunidad de trabajar con un director como Alfonso, en un proyecto tan personal, que me confiara un personaje tan entrañable, eso es lo realmente importante”, nos compartió.

“Lo demás es por añadidura, que además sea una película que ha recibido un reconocimiento descomunal, no es algo con lo que uno cuenta desde el principio, ni siquiera cuando sabe uno que va a trabajar con un director como Alfonso Cuarón. Como profesional uno puede saber que será bello, pero el reconocimiento es algo que uno no puede pronosticar”, agregó.

Además, explicó que desprenderse de personajes de grandes proyectos puede ser complicado: “Hay un aforismo de mi maestro Luis de Tavira que dice: ‘La diferencia entre la locura y la actuación es escandalosa y radical, consiste en saberla’. Estás encarnando la vida de otro y como lo hago yo, siento un luto cada vez que se acaba una puesta en escena (o película), me despido de otra vida”.

Sin embargo, la última vez que lloró al despedirse de un personaje fue con el de la obra El río, el año pasado, durante la temporada que tuvo en el Teatro Santa Catarina: “Hacía tiempo que no lloraba, no me desprendo fácil de los personajes, siempre digo que tengo corazón de multifamiliar, porque tengo miles de personitas y sus historias que amo ya se quedaron aquí adentro”, dijo.

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Para la actriz, la temporada de premios en Hollywood ha entrado en ella como una faceta más de aprendizaje. Específicamente porque ha visto de cerca cómo la industria más grande del cine abre más espacios para escuchar las voces de mujeres, y siente que en ese aspecto también representa a México.

“La nominación es un reconocimiento único e inesperado. Por los tiempos que atraviesa Hollywood y la voz de la mujer en el cine, me da mucho gusto ser una actriz mexicana, que representa a todo un gremio de maravillosos actores. Es importante lo que ha pasado allá pero también es necesario escuchar las voces de las heroínas de la vida diaria como se llega a hablar en Roma”, comentó.

“Acabo de estar en un panel en el Festival Internacional de Cine de Santa Bárbara, en donde había muchas mujeres nominadas, no actrices, es decir, yo era la única actriz, pero había diseñadoras de producción, mezcladoras de sonido, productoras de documentales, de cortometrajes y animación, todas son mujeres maravillosas de las que aprendí mucho. Es importante hacer un esfuerzo cada vez más grande para ampliar la presencia de las mujeres, así como la presencia de talento de distinta nacionalidad, se está haciendo un trabajo fuerte”, añadió.

Respecto a sus posibilidades de ganar el Oscar, prefiere tomarlo con calma: “Ahora estoy dejándome llevar por el momento y no me creo expectativas respecto al premio. Bastante agradecida me siento con la Academia por la nominación y haberse fijado en un personaje como Sofía. Es mejor que las cosas te sorprendan, yo no esperaba la nominación, el tenerla ya es en sí un bonito reconocimiento”, comentó.

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La actriz considera que los artistas deben tener siempre una consciencia social, “son reflexiones que se escuchan en voz alta”, dice, por eso también se pronuncia respecto al tema de la violencia en México, específicamente en los casos de las mujeres que son víctimas de violaciones o secuestros:

“Hay cosas que me dejan sin palabras. Cada vez que leo una noticia de una mujer asesinada, de alguien desaparecido o de las atrocidades a las que nos estamos acostumbrando, pienso que el mundo se debería parar; sin embargo, seguimos y seguimos, dejamos que las cosas sigan pasando”, expresó.

“Cada vez que leo una noticia fuerte, me siento frágil y triste, ante la atrocidad deberíamos detenerlo todo, el mundo se tendría que parar y ver qué hacemos, porque no podemos hacer que se vuelva algo normal”, enfatizó.

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Acabada la ceremonia de los Oscar, el mundo de la actuación la espera en México. Su primer proyecto del año se presentó en el Festival de Sundance como parte del elenco de la película Esto no es Berlín, del cineasta Hari Sama. Pero en marzo comienza los ensayos de su regreso al teatro.

“Lo inmediato que voy a hacer es teatro aquí en México, comienzo con una obra de mi productora que se llama Incidente Teatro, que tengo con el maestro Enrique Singer (director de la Compañía Nacional de Teatro). Es un proyecto que voy a hacer por puro amor, porque además será en un lugar muy chico, que es el teatro de la escuela en la que estudié, en la Casa del Teatro, es de puro amor y gozo”, dijo.

“Se titula Tragaluz, de un director inglés que se llama David Hare. Tuve la fortuna de participar en la traducción del texto junto con Luis de Tavira y Rafael Sánchez Navarro, es la primera vez que hago algo así. La va a dirigir Luis de Tavira, con escenografía de Alejandro Luna. Es un lujo tener a estos creadores”, concluyó.

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El actor Bruno Bichir alzaba la voz para pedirle a los medios de comunicación que tuvieran especial cuidado al momento de acercar sus cámaras de televisión, grabadoras de voz y celulares a Marina de Tavira, al terminar la conferencia de prensa que ofreció con motivo de la presentación de la octava temporada de TAP: Taller de Actores Profesionales, en la que se entrevista a un puñado de talentos del cine mexicano sobre su experiencia en el arte de la actuación.

“Un actor es un artista que siempre debe hablar en voz alta”, recordó Marina de Tavira durante la charla, antes de que la multitud de comunicadores se lanzara sobre ella escudriñando lo que podía decir esa voz que unas semanas atrás sorprendió al mundo al ser nominada a los Premios Oscar. Algunos incluso preguntaron si ese logro en su carrera cambiaría sus lazos de amistad.

Con casi dos decenas de reflectores de las cámaras a menos de dos metros de distancia, la actriz respondió por unos minutos las preguntas más sensacionalistas que no se hacen en una conferencia de prensa formal: “Ahora voy a la ceremonia de los Premios BAFTA a apoyar a mis compañeros nominados”, dijo para cerrar la conversación.