ALFA Y OMEGA
ARMANDO JUAREZ BECERRA
El viernes, Alejandro Gertz Manero, titular de la Fiscalía General de la República, señaló algo que ya se sabía, pero que nadie había comentado abiertamente y es el hecho de que el soborno recibido por Ricardo Anaya para que votara en favor de la reforma energética, no solo es un delito grave, sino que tiene que ver con un atentado contra la seguridad política y económica de México.
Así es, Gertz Manero señaló entre líneas que si el Gobierno de Enrique Peña Nieto se vió en la necesidad de “comprar” conciencias en el Senado para que pudiera pasar su iniciativa de reforma energética, es porque esta encerraba la futura privatización de la industria eléctrica y petrolera, la que estaba destinada a venderse a capitales extranjeros y nacionales.
Negocio redondo para Peña y compinches.
Es decir, la reforma energética era el documento legal para vender parte de México a inversionistas nacionales y de otros países, quienes ya contaban con un pie dentro de México, como lo era la empresa española Iberdrola y la de Odebrecht, de donde salieron muchos millones de pesos para pagar los sobornos de que habla el ex Director de Pemex, Emilio Lozoya.
Luego entonces, la reforma energética de Peña Nieto representaba, según deja ver Gertz Manero, traición a la Patria y quienes a sabiendas de lo que tal documento encerraba en su esencia, y aún así “cobraron” por dar su firma, su anuencia y su aprobación para que pasara al rango de constitucional, cometieron ese delito grave que puso en riesgo al país.
Y como todo México lo sabe, no solo fue Ricardo Anaya el único sobornado, en este asunto están involucrados otros Senadores de la República, entre quienes mencionan al Gobernador de Tamaulipas.
Hay otras pruebas de lo que con cautela menciona Gertz Manero y es el hecho de que el Gobierno de Enrique Peña Nieto hizo hasta lo imposible para arruinar las industrias energéticas de la Comisión Federal de Electricidad y de Petróleos Mexicanos, pero no le alcanzó el tiempo, eso sí, las arrastró un buen trecho y casi se las acaba.
Pemex estaba ya casi paralizada y la CFE se vió cooptada por industriales de las llamadas energías limpias, la corrupción desmanteló refinerías y levantó grandes campos de energía eólica, con dividendos jugosos para políticos nacionales y capitales extranjeros.
Hoy Riqui, Riquín, Canallín, como lo conoce todo México, anda huyendo escondido en la maraña de las redes sociales, porque sabe de lo grave del delito que se le imputa, pero aún así se atreve a ostentarse como la bondad y la honradez personificada, vertiendo culpas de su desgracia contra el Presidente de la República, en lugar de enfrentarse a la justicia mexicana y demostrar su inocencia en este anti patriota asunto, como lo afirma en sus continuos tuits en la redes sociales.
Pero no solo el canallín está en el filo de la navaja, andan sueltos otros que recibieron dinero a cambio de su apoyo y anuencia para la aprobación de la reforma energética, fraguada por el corrupto Enrique Peña Nieto, quienes deberían comenzar a remojar sus hirsutas barbas, si es que no lo han hecho ya.
Dura Lex, Sed Lex.
P.D.- “Las torres que del cielo se creyeron, un día cayeron en la humillación”, letra de Amor que Malo eres.
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