- El sinaloense construye su propia leyenda en las Grandes Ligas, al ganar dos partidos del Clásico de Otoño y superar a Valenzuela, López y González, con sólo uno.
AGENCIAS. El pasado miércoles 27 de octubre quedará marcado en los anales de la historia del beisbol, como el día en que un mexicano, el mazatleco José Urquidy, logró ganar dos juegos de Serie Mundial siendo abridor y dejando el marcador con una cómoda ventaja para su equipo, al abrir a 15 de 21 bateadores de los Bravos con strikes. Permitiendo dos carreras, seis imparables, sin bases por bola y tirando 55 de 74 lanzamientos que fueron colocados en la zona del strike.
Urquidy fue el pitcher ganador en la victoria de los Astros de Houston contra los Bravos de Atlanta por 7-2, en el segundo juego de la Serie Mundial 2021, con lo que ya se ubica por encima de Fernando Valenzuela, Aurelio López y Víctor González, quienes sólo lograron un triunfo en el Clásico de Otoño.
- EL SUEÑO DE SER COMO LOS GRANDES
Nacido en Mazatlán, Sinaloa el 1 de mayo de 1995, Jose Luis Urquidy practicó el beisbol desde ligas infantiles, siempre representando a Sinaloa en campeonatos estatales, regionales y nacionales; lanzando la pelota en los calurosos días típicos de los campos mazatlecos; viajando por tierra en trayectos inolvidables, con un costal de pelotas, bates, manoplas e ilusiones a cuestas.
Apoyado por su familia, principalmente por su madre y su hermana, José siempre estuvo rodeado de otros niños peloteros que admiraban a los grandes ídolos del momento, peloteros mexicanos que les marcaban el rumbo y les daban la oportunidad de soñar en ser como ellos; los muchachos se entregaban todos los días en cuerpo y alma a lo que desde entonces era su pasión, su vida: entrar al diamante y jugar a la pelota.
Más adelante y con la ilusión a cuestas, Urquidy y compañía pasaban las de Caín, viajando en camiones de quinta, mal alimentados y con poco descanso, cuando jugaban en la extinta Liga del Noroeste, circuito invernal conformado en su mayoría por prospectos de la Liga Mexicana de Beisbol que se disputaba en la costa del pacífico.
- DEL CENTRO DE ALTO RENDIMIENTO, A LAS GRANDES LIGAS
En 2014, Urquidy jugaba con los Cachorros de Acaponeta, un equipo de Tepic, Nayarit que le brindó la oportunidad de tener una estancia, durante tres meses, en el Centro de Alto Rendimiento LMB (CAR) -Academia de la Liga Mexicana de Beisbol-, años que marcaron la carrera del pitcher mazatleco, ya que fue ahí donde los cazadores de talentos (scouts), por fin lo descubrieron.
- FIRMA, LESIÓN Y CIRUGÍA “TOMMY JOHN”
Llegó el 2015 y fue en marzo cuando Urquidy fue firmado por los Astros de Houston. Durante dos años en ligas menores, en Clase A, tuvo un buen desempeño encima del montículo. Lamentablemente en 2017 sufrió una lesión en el codo que lo obligó a someterse a la operación ‘Tommy John’, (método en el que se sustituye el ligamento destrozado por otro ligamento del cuerpo que es prescindible), con lo que se perdió toda la temporada. Sin embargo, después de una larga recuperación, luchó y trabajó para conseguir su sueño.
En 2018, tras una espectacular evolución en sus lanzamientos y en su desempeño, de lanzar en Clase A pasó a Clase A Avanzada. En la temporada de invierno de ese año participó con el equipo de su ciudad, los Venados de Mazatlán. Después de una gran temporada, vino la oportunidad de demostrar su labor en la loma dentro de Triple AAA, liga menor y antesala a las Grandes Ligas. Los 13 juegos lanzados, cinco victorias y una derrota, con 4.63 de porcentaje de carreras permitidas (ERA) y 94 ponches en 70 entradas, fueron su trampolín a la MLB.
- DEBUT DE ENSUEÑO
El 2 de julio de 2019, el mazatleco tuvo la oportunidad de debutar en las Grandes Ligas, al abrir el partido entre los Astros de Houston y los Rockies de Colorado; después de dos semanas sin actividad, José obtuvo su primera victoria con una sólida actuación en el Minute Maid Park frente al equipo de los Rangers de Texas, con tan solo dos hits, una carrera permitida y nueve ponches en siete entradas completas y 23 bateadores enfrentados.
Y para cerrar con broche de oro ese año, Urquidy tuvo, hasta ese momento, la actuación más importante en su carrera, cuando el sábado 26 de octubre inició el cuarto encuentro de la Serie Mundial frente a los Nacionales de Washington, donde tiró 5.2 ceros; apenas concedió dos hits, ponchó a cuatro y se adjudicó la tercera victoria para un mexicano en el Clásico de Otoño, sólo por detrás de Fernando “El Toro” Valenzuela, Aurelio López y Víctor González.
- A RITMO DEL CORRIDO SINALOENSE, HACE HISTORIA
Pero Urquidy no solo consiguió la victoria para el libro de marcas, sino que también reivindicó por todo lo alto sus orígenes, al promover que la música sinaloense sonara a través del sistema de audio de todo el estadio.
Antes del inicio del partido, José fue al control de sonido de los Astros y pidió que se escuchara «El Corrido de Mazatlán», como música de calentamiento en lugar de «La Casita», canción que había estado usando, con lo que puso a bailar y cantar a todos sus paisanos. Sin duda, una noche para recordar.

Memorable
- Récords difíciles de superar
México vivió una noche especial este miércoles 27 de octubre al ver en vivo y a todo color al primer lanzador mexicano que ha conseguido ganar dos partidos de la Serie Mundial, pero que además empató el récord de Schoolboy Rowe, como los únicos dos pitchers de la historia con 10 o más ponches sin pasaportes, en sus dos primeras aperturas en Serie Mundial. Rowe lo consiguió en 1934 con los Tigres de Detroit, el nuestro lo consiguió con los Rockets de Houston… este 2021.







