ALFA Y OMEGA
ARMANDO JUAREZ BECERRA
El domingo pasado dieron inicio las campañas de quienes aspiran a la gubernatura del Estado de Tamaulipas, personajes que parece que en lugar de competir por la mayor votación el día de las elecciones, luchan por llevar la mayor cantidad de acarreados a sus mitines, tan solo para hacer creer a la ingenuidad colectiva, que llevan ventaja en tan singular contienda.
Son tres los aspirantes al gran honor de tan relevante cargo político, Arturo Diez por el PC, Augusto “Truco” Verástegui por el PAN y el doctor Américo Villarreal Anaya por MORENA, pero solo dos, el del partido azul y el morenista, los que tienen las mayores posibilidades de alcanzar el triunfo en las urnas el próximo 5 de Junio.
Pero tal parece que los tres candidatos carecen de proyectos importantes que ofrecer al electorado, porque en lugar de promover los programas sociales que se supone traen en el morral, se dedican solo a ver quien acarrea más gente a los mitines.
Y no solo eso, también compiten entre los tres soltando todo el dinero que pueden para que se diga que cada quien llevó el mayor contingente a sus reuniones masivas, “su guerra” es para penetrar en las crédulas conciencias de los inocentes votantes, demostrando, según ellos, que la gente está con su candidatura.
Luego, para reforzar esa creencia, sueltan otros puños de billetes entre las empresas encuestadoras para que digan que van arriba en las preferencias electorales. En este renglón, las diferencias entre cada uno son enormes, tanto que ya nadie confía en lo que publican.
Por otro lado, nada nuevo hay en lo que cada candidato propone como proyecto de gobierno, lo que dicen son promesas lanzadas al aire desde décadas anteriores y ninguna se ha cumplido a cabalidad.
Todos dicen que terminarán con la inseguridad, que habrá más educación, carreteras y presas, que terminarán con la corrupción y el pillaje oficial, que ahora si se aplicará la justicia bajo un auténtico régimen de derecho; pero lo mismo han prometido otros en pasadas contiendas y hoy algunos están en la cárcel y otros en espera de su turno.
La historia, si no somos capaces de recordarla, irremediablemente se habrá de repetir, dicen los sabios; y vamos que en Tamaulipas tenemos historia.
Pero bueno, a los votantes no nos queda más que creer en lo que nos están prometiendo Arturo, El Truco y Américo, no nos queda de otra, vamos a esperar que el que triunfe en las elecciones, sea el que venga a cambiar las cosas y ahora si, con mano firme y corazón caliente, borre todo lo nefasto que hemos padecido y lleve a este hermoso y progresista Estado a tiempos mejores.
Creo que los tamaulipecos merecen ya un gobierno guiado por la honestidad y arropado por los más altos valores morales y espirituales.
Estamos a tiempo, ¿o no?.
P.D.- Hechos son amores y no buenas razones.







