LA MADRE TIERRA POR CARLOS CORTÉS VELÁZQUEZ
El Día de hoy, 22 de abril, en más de 192 países, celebramos el Día de la Tierra. Ya es una tradición mundial. Este día se originó por un ciudadano estadounidense, Gaylord Nelson, Senador Demócrata y Activista, quien organizó una marcha por la Tierra, que se celebró por primera vez en 1970, con la participación de al menos 20 millones de personas en los Estados Unidos de América.
Pero más allá de definir sólo una fecha, para celebrar la importancia de nuestro planeta, la marcha tenía un gran objetivo: generar presión en el sector público para crear una agencia ambiental a nivel federal en Estados Unidos, lo que efectivamente se logró: se creó la Agencia de Protección Ambiental, institución a la que más tarde apoyarían con la emisión de leyes para la preservación del medio ambiente.

A la marcha que organizó Nelson asistieron alumnos de 2 mil universidades y 10 mil escuelas.
Nelson eligió el 22 de abril porque era un día que no coincidía con exámenes ni con vacaciones, ni tampoco con ninguna eventualidad. Y como los estudiantes eran quienes más apoyaban las causas ambientales, no podrían faltar a la manifestación. Desde entonces, el 22 de abril de cada año se recuerda el valor del lugar en que habitamos y por qué es muy importante preservarlo.

Según la Organización No Gubernamental Vitalis, nuestro planeta tiene más de 4.500 millones de años y alberga a más de 7 mil millones de personas. El volumen total de agua es de aproximadamente mil 420 millones de kilómetros cúbicos, incluyendo ríos, lagos, hielo, océanos, atmósfera y subsuelo.
Nuestra responsabilidad de fomentar la armonía con la naturaleza y alcanzar el equilibrio justo entre las necesidades económicas, sociales y medioambientales de las generaciones del presente y del futuro, son algunas de las razones expuestas por la Organización de las Naciones Unidas, quienes proponen generar las llamadas “Ciudades Verdes” que garanticen la armonía entre el hombre y el medio ambiente.

En 2020, nuestro planeta estuvo en riesgo por la pandemia del COVID-19. Todo comenzó a finales de 2019, en la provincia de Wuhan, en China, donde apareció el virus. De ahí en adelante, al 22 de abril, en el mundo ha habido 507,045,234 contagiados y 6,207,815 fallecidos por COVID-19.
Al día de hoy, aproximadamente, 25 mil ejemplares de animales y plantas están en peligro de extinción, y cerca de 170 mil kilómetros cuadrados de bosques desaparecen anualmente.

Comprometernos con ideas promovidas por la plataforma del Día de la Tierra incluyen el compromiso de concientizar a los amigos y familiares sobre el riesgo del calentamiento global y comprar productos ecológicos, respetuosos del medio ambiente, como los focos para el ahorro de energía.
En el Día de la Tierra todos estamos invitados a participar en actividades que promuevan la salud de nuestro planeta, tanto a nivel global como regional y local.

La Tierra es nuestro hogar y el hogar de millones de seres vivos. La Tierra misma está viva. Somos partes de un universo en evolución. Somos miembros de una comunidad de vida interdependiente con una magnificente diversidad de formas de vida y culturas. Nos sentimos humildes ante la belleza de la Tierra y compartimos una reverencia por la vida y las fuentes de nuestro ser.
Generemos energía verde, generemos empleos verdes. En este Día de la Tierra podríamos plantar un árbol, educar a un miembro de la familia, limpiar la basura del vecindario, instalar un alimentador para aves o ahorrar energía. Todas estas acciones cuentan y son en beneficio de nuestro planeta.

Pero requiere muchas acciones más, de todos y cada uno de nosotros. Estamos a tiempo de salvarlo, de mitigar los daños que las generaciones anteriores le provocaron.
Debemos ser responsables de cuidar nuestro planeta que es nuestra casa. Hagámoslo todos los días. Comprometámonos con nuestro planeta. Hagamos algo para celebrar este día. ¡¡¡Feliz Día Tierra!!!
Gracias por recibir. Sus comentarios son bien recibidos en mi correo electrónico: [email protected] también estoy en Twitter: @MXCarlosCortesV.






