- El jefe de Gobierno atribuye su postura al apoyo recibido y condiciona su permanencia al cumplimiento de un programa de gobierno con el máximo apoyo: “¿Estáis listos para reconstruir el pacto”?
AGENCIAS. El clima era de optimismo antes de la comparecencia. La prima de riesgo cayó a primera hora de la mañana y la bolsa no daba síntomas de preocupación. El primer ministro de Italia, Mario Draghi, no podía ignorar la descomunal presión que ha recibido estos días para que no dimitiese. Desde Bruselas a Washington, pasando por el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, le solicitaron estos días que diera marcha atrás a la decisión de renunciar tomada el jueves. Y así fue.
El expresidente del BCE, en un largo y denso discurso en el Senado este miércoles, reseñó las grandes obras de su Ejecutivo en los últimos 17 meses, señaló los motivos de la ruptura y la necesidad de reconstruir la unidad nacional para seguir adelante. Draghi, finalmente, dio marcha atrás y dejó abierta la puerta a permanecer en el cargo. Lo atribuyó, fundamentalmente, al enorme apoyo recibido en las últimas horas. Pero lo condicionó a que le acompañen los partidos. Ahora les toca a las formaciones votar de forma unitaria en la moción de confianza de esta tarde y en la de mañana en la Cámara de Diputados. Y, vistas las primeras reacciones de Liga y el Movimiento 5 Estrellas, no hay nada garantizado.
El primer ministro expuso los retos pendientes que le quedan a este Ejecutivo, como le habían aconsejado algunos de sus mejores aliados en los últimos días, y se mostró abierto a completar el trabajo si los partidos suscriben su hoja de ruta. Presentó un verdadero programa de gobierno que expuso a las formaciones. Lo toman o lo dejan, vino a decirles. “Italia no necesita una confianza de fachada que se desvanezca ante cada medida incómoda. Necesita un nuevo pacto de confianza sincero y concreto. Partidos, parlamentarios ¿Estáis listos para reconstruir este pacto?”, les preguntó hasta en tres ocasiones, antes de volver a interrogarles: “¿Estáis listos para confirmar el esfuerzo que habéis hecho en los primeros meses?”.
Las condiciones de Draghi son claras. Solo permanecerá al frente del Ejecutivo si es para llevar a cabo ese trabajo con el mayor apoyo posible. Y esa parte no se puede dar por descontada. El primer ministro pidió completar el plan de recuperación pospandemia y las reformas que exige la Unión Europea para seguir inyectando los fondos acordados (hasta 230.000 millones de euros). También se refirió a los asuntos internacionales, especialmente al apoyo a Ucrania, basado en continuar enviando armas (medida que el Movimiento 5 Estrellas rechaza). Fue también insospechadamente duro con la postura de La Liga en algunos asuntos y advirtió de que meterá mano a la Renta Ciudadana, la medida estrella de los grillinos esta legislatura. Su agresividad causó algo de sorpresa en las filas de ambas formaciones, que evitaron aplaudir como el resto. Las réplicas que darán al discurso del primer ministro durante esta jornada serán útiles para descifrar el sentido del voto que se llevará a cabo a las 18.30.
Draghi se presentó pasadas las 9.30 en el Palacio Madama, sede del Senado italiano, y fue directo al grano. “El jueves pasado presenté mi dimisión al presidente de la república. La decisión la tomé porque la mayoría que apoyó a este Gobierno desde su nacimiento se rompió. El presidente rechazó la dimisión y me pidió explicar hoy aquí al Parlamento y a todos los italianos las razones de una elección sufrida y debida”. Draghi razonó su decisión sobre la base de que la única legitimidad democrática que puede tener un primer ministro que no ha pasado por las urnas es “el apoyo más grande posible del Parlamento”. “Especialmente, si debe tomar decisiones que inciden profundamente en la vida de los ciudadanos”. “El único camino, si queremos seguir juntos, es reconstruir desde el comienzo este pacto, con valentía, altruismo y credibilidad. Lo piden sobre todo los italianos”, insistió.
El primer ministro debía construir un relato que le permitiera dar marcha atrás y revocar su violenta decisión del jueves. Draghi recurrió al palo y la zanahoria con los partidos y presentó una lista de los grandes logros de su Ejecutivo. No escatimó elogios para los partidos en esa fase. “El mérito de estos resultados ha sido vuestro. Por poner de lado vuestras diferencias y trabajar por el bien del país. Ha sido la mejor respuesta a la llamada del presidente de la república y a la necesidad de seriedad a la protección que necesitan los ciudadanos”, señaló. Pero luego los riñó por la ruptura de la unidad. “Los partidos, por desgracia, ha impuesto un deseo de distinguirse a esa demanda de unión”, apuntó. Reseñó todas las refriegas de los últimos meses y disparó especialmente contra el Movimiento 5 Estrellas y su líder, Giuseppe Conte.
“El voto del jueves certificó el final del pacto de confianza. No votar la moción de confianza a un Gobierno es un gesto claro. No es posible ignorarlo. No es posible minimizarlo porque llega después de meses de golpes y ultimátums”.
La Liga de Salvini se retiró inmediatamente para debatir lo que acababan de escuchar con Forza Italia, uno de los socios de la coalición de derecha. El M5S también deberá decidir in extremis su postura y meditar si apoya al Ejecutivo. El problema es que la derecha había amenazado que no seguiría en un Gobierno donde permaneciesen los grillinos. Y en las últimas horas parece que podrían retirar su apoyo. La jugada de Draghi ha devuelto la pelota a su tejado. Si el primer ministro no supera hoy la votación y el presidente de la República, Sergio Mattarela, debe disolvler las cámaras, quedarían señalados como los responsables de llevar al país a elecciones.








