Por Ing. Óscar González Núñez
En un mundo cada vez más preocupado por el cambio climático y la sostenibilidad, la política energética se ha convertido en un tema de gran relevancia. La forma en que producimos y consumimos energía tiene un impacto directo en nuestro medio ambiente y en la calidad de vida de las personas, además de convertirse en un elemento estratégico en las decisiones para la inversión y el desarrollo industrial. Por lo tanto, es fundamental desarrollar políticas energéticas efectivas que fomenten la transición hacia fuentes renovables y sostenibles y que hagan un uso integral y sustentable de los recursos disponibles.
En Tamaulipas se producen 5.3 miles de barriles diarios de crudo y 1,085 millones de pies cúbicos diarios de gas natural que, en su totalidad, representan el 30% de la producción petroquímica nacional. Además, tiene una capacidad instalada 38.49 mega watts de sistemas fotovoltaicos, que representan tan solo el 3% del potencial del estado, y de 1,722 mw en energía eólica, lo que representa el 7.63% del potencial de Tamaulipas, esto ha sido señalado en diferentes foros nacionales e internacional el Dr. Américo Villarreal Anaya, destacando el potencial crecimiento de dicho sector en la región noreste del país y promoviendo esta fortaleza como un atractivo para inversionistas de todo el mundo.
Una política energética sólida no puede tener éxito sin una fuerza laboral capacitada y especializada. La formación de mano de obra especializada es crucial para implementar las estrategias y tecnologías necesarias en el sector energético. Esto implica proporcionar la educación y la capacitación adecuadas para desarrollar las habilidades requeridas en campos como la energía solar, eólica, hidroeléctrica y otras formas de energía renovable.
Según fuentes oficiales federales y subnacionales en Tamaulipas se encuentran cursando programas relativos a la industria energética, más de 9 mil estudiantes de nivel superior (licenciatura y posgrado) en las áreas del sector químico y petroquímico, energético, mecatrónico, eléctrico y electromecánico en un total de 14 instituciones de educación superior (IES) públicas en un total de 62 programas y a más de 10 mil estudiantes en 34 IES de sostenimiento privado en un total de 130 de programas en las área del conocimiento referidas. Estos sectores tienen un impacto directo en la provisión del personal especializado para el sector energético. Además, es común encontrar en empresas públicas y privadas del sector energético de todo el mundo a algún tamaulipeco, especialmente de ciudad Madero y Reynosa, desempeñando exitosamente una labor técnica o gerencial, gracias a la tradición regional en la formación altamente especializada de técnicos y profesionistas en la materia.
En Tamaulipas, además de la matrícula en el nivel licenciatura y técnico superior universitario, se cuentan con programas de posgrado como los programas de Maestría en ingeniería mecánica, ingeniería química, y en ciencias de la ingeniería del Instituto Tecnológico de México campus Ciudad Madero (https://www.cdmadero.tecnm.mx/), mientras que en la Universidad Politécnica de Victoria se cuenta con el programa de maestría en energías renovables (http://www.upvictoria.edu.mx/) y en la Universidad Autónoma de Tamaulipas la Maestría en Ingeniería en Gas y Petróleo (www.uat.edu.mx), mientras que en IES de sostenimiento privado se tiene registro de los programas de maestría en ingeniería petrolera, ingeniería de procesos del ICEST (https://www.icest.edu.mx/), en ingeniería de procesos y de ingeniería petrolera del IEST-Anáhuac (https://www.anahuac.mx/iest/ ), y en la Universidad del Noreste de México la maestría en ingeniería en sustentabilidad energética. Todo lo anterior fortalece las capacidades para recibir inversión de todas partes del mundo y enviar capital humano al resto del país y el mundo.
Sin embargo, la formación de mano de obra especializada no debe limitarse solo a las energías no renovables. También es importante tener en cuenta otras áreas relacionadas, como la eficiencia energética y la gestión inteligente de la energía. Estas son áreas en las que se requiere experiencia técnica para desarrollar soluciones innovadoras que ayuden a reducir el consumo de energía y optimizar su uso.
En conclusión, la política energética y la formación de mano de obra especializada son dos aspectos interrelacionados y fundamentales para impulsar un futuro sostenible. Es necesario implementar políticas que fomenten la transición hacia fuentes de energía renovable y sostenible, al tiempo que se invierte en la educación y capacitación de la fuerza laboral. Solo a través de una combinación efectiva de políticas y formación podremos lograr una sociedad más sostenible y resiliente, asegurando un futuro energético limpio y próspero.







