- El vocalista de Zoé, quien debuta esta noche como solista en el Auditorio Nacional, celebra la libertad que, dice, no tienen otros artistas
AGENCIAS. Dos cosas dan sentido hoy a la vida de León Larregui: la música y la paternidad. La primera la ha experimentado desde hace 25 años, como integrante de Zoé y ahora como productor y solista, y la segunda, hace ocho años con la llegada de su hijo.
“Si hoy fuera mi último día de vida llamaría a mi hijo, vivo con él claro, pero aún así, cuando ando de gira, me da pánico que pueda pasarme algo, o que le pueda pasar algo a él, lo amo, y él sabe que siempre voy a estar aquí para él, aunque la música me demande estar en otro lado”, expresa el músico en una entrevista.
De su otra faceta, la de músico, también está orgulloso. Si hay una palabra que lo define es la libertad para decidir lo que quiere hacer, en una industria que condiciona y en una era en la que predominan las redes sociales; este privilegio, reconoce, no lo tienen los novatos. Al menos así lo logró con Prismarama, su tercer disco como solista.
”Es muy difícil llamar la atención, pegar o entrar en el mundo popular con música nueva, entonces se desvirtúa el trabajo de la música al convertirse en un social media, con todos subiendo mucha información de su vida para llamar la atención, algo que las nuevas generaciones demandan y que no entiendo muy bien”.
Si bien considera que esto se trata meramente de un asunto generacional, León ve un lado positivo en las redes sociales, pues ahora con las plataformas un artista puede ver cosas que las disqueras antes no compartían, como las edades de quienes escuchan, quienes buscan y quienes escuchan una playlist.
“Es una cantidad de información que me aburre pero que ayuda al momento de encarar una gira, es llegar a un punto medio entre lo que la gente más escucha y lo que yo quiero tocar”.
Sin embargo, Larregui está en contra de los algoritmos de las plataformas, que sólo suelen recomendar cosas similares al usuario que las utiliza, lo cual limita la apertura del oyente y el músico a hacerse de otras influencias.
“Hay que tener una mente abierta para enriquecerte. Si escuchas reggaetón, el algoritmo te va a dar más de lo mismo y te empiezas a encasillar, y a la hora de querer hacer lo que te gusta, como músico, sólo tienes esas referencias, que al final son limitadas.
“Lo más prudente para un artista es estar informado y tener la apertura para conocer muchos géneros”, señala.








