AGENCIAS. El Gobierno de Canadá defendió esta reducción argumentando que es una respuesta a las “cambiantes necesidades” del país.
La alta inmigración de los últimos años ha generado presiones en la vivienda, la infraestructura y los servicios sociales, lo que ha impactado negativamente en la economía.
“Este plan alivia las presiones a corto plazo y nos permitirá, a largo plazo, impulsar el crecimiento económico y la prosperidad social a través de la inmigración”, explicó el Ministerio de Inmigración.
El anuncio marca un cambio de rumbo tras una década de incremento en los niveles de inmigración, y llega en un momento complicado para el primer ministro Justin Trudeau y su Partido Liberal.
Según encuestas recientes, Trudeau enfrenta más de 20 puntos de desventaja frente al opositor Partido Conservador, un reflejo de la creciente insatisfacción social.
Entre las principales críticas a su gestión se encuentran el aumento del costo de la vivienda, el deterioro de servicios como la sanidad y el elevado costo de vida, factores que han minado su popularidad incluso dentro de su propio partido.








