Columna Opinión Económica y Política.
Dr. Jorge A. Lera Mejía
- Especialista en Políticas Públicas, Migración y Remesas.
Esta madrugada de sábado los mexicanos y resto de los Latinoamericanos amanecimos en un nuevo Paradigma.
Esta madrugada el gobierno de Donald Trump decidió finalmente derrocar la presidencia espuria de Nicolas Maduro. Fueron 4 meses de anunciar esa crónica, muchos dudábamos que se consumara, que Rusia y China no lo permitirían. Pero hoy ya es «Consumatum Est».
- ¿Qué significa esto para México, Brasil y Colombia?
Se dice que después de Venezuela, provocará caída de Diaz Canel en Cuba y Daniel Ortega de Nicaragua. Los siguientes serán temas de reflexión para los próximos meses:
- Primero fue la Guerra frontal contra Fentanilo y la Declaración del mismo como Amenaza de Destrucción Masiva.
- Cierre de frontera de migrantes mexicanos y otros países.
- Deportaciones y persecución de migrantes indocumentados.
- Caídas de remesas ininterrumpidas últimos 8 meses.
- Amenazas arancelarias.
- Renovación de T-MEC en junio.
- Posibilidad de pasar del T-MEC trilateral a otro bilateral.
- Por último, pero más controversial, la declaración de los carteles como organismos terroristas.
Todo marca claras señales de reconfiguración del Nuevo Orden Económico Mundial y nuevas formas de ver al mundo y las cadenas de suministro globales.
- CAÍDA DE REMESAS:
Las 8 caídas consecutivas de remesas en 2025 significa que México está perdiendo impulso en su segunda fuente de divisas justo cuando el PIB no crece y el mercado laboral destruye empleos formales e informales, por lo que el efecto contractivo sobre consumo popular, pobreza y regionalización del desarrollo será mucho más visible en 2026.
En este contexto, la expansión ordenada de esquemas de trabajo temporal hacia Estados Unidos y Canadá (H‑2A y H‑2B) puede funcionar como paliativo parcial, pero no sustituye la urgencia de un viraje interno hacia generación de empleo e ingreso en los territorios más dependientes de remesas.
- MAGNITUD Y SEÑALES DE ALARMA
En noviembre de 2025 las remesas sumaron 5,125 millones de dólares, 5.7% menos que en noviembre de 2024, hilando ocho meses consecutivos de caída.
Entre enero y noviembre de 2025 el país recibió 56,469 millones de dólares, 5.1% menos que en el mismo periodo de 2024, rompiendo el ciclo de crecimiento que convirtió a las remesas en columna vertebral del ingreso externo.
Con la apreciación del peso y la inflación interna, el poder de compra de las remesas cayó alrededor de 17% interanual en noviembre, la mayor pérdida desde 2013, lo que significa un choque real sobre el consumo de los hogares receptores.
- IMPACTO MACROECONÓMICO Y SOCIAL
Las remesas son la segunda fuente de divisas del país (junto con IED y por encima de varios rubros exportadores), por lo que una caída cercana a 5% en un año implica menos oxígeno para la balanza de pagos y para la demanda agregada interna.
En una economía con crecimiento del PIB real estancado y PIB per cápita prácticamente plano, la contracción de remesas elimina uno de los pocos motores que sostenían el consumo en regiones rurales y periurbanas, amplificando la desaceleración.
Dado que los hogares receptores se concentran en deciles de menor ingreso, el ajuste se traduce en más pobreza, más desigualdad territorial y mayor presión sobre programas sociales locales y federales.
- CAUSAS ESTRUCTURALES DE LA CAÍDA
El endurecimiento migratorio y las redadas en Estados Unidos, junto con mayor vigilancia financiera, han encarecido y desincentivado los flujos desde sectores donde se concentra la mano de obra mexicana, como construcción, servicios de baja calificación y agricultura.
El mercado laboral estadounidense muestra una tasa de desempleo en ascenso y señales de menor demanda de trabajo poco calificado, lo que reduce horas trabajadas, bonos y estabilidad de los migrantes mexicanos.
La “frontera cerrada” implica menos entradas nuevas, más retornos forzados o voluntarios y, por tanto, un estancamiento o reducción del stock de migrantes que sostienen históricamente los flujos de remesas.
- EXPECTATIVA SI CONTINÚA LA TENDENCIA A LA BAJA
Proyecciones privadas estiman un cierre de 2025 alrededor de 61,700 millones de dólares, es decir, una caída anual cercana a 4.7–5%, y no se observa, en el corto plazo, un cambio de política migratoria en Estados Unidos que revierta este patrón.
Si la economía mexicana sigue sin generar crecimiento neto de PIB ni de PIB per cápita y continúa la pérdida de empleos formales, las remesas pasarán de “motor de expansión” a mero amortiguador insuficiente, profundizando la vulnerabilidad de estados altamente dependientes.
La combinación de menos remesas, menor empleo y frontera cerrada configura un triángulo de riesgo: caída del consumo local, mayor informalidad y riesgo de tensiones sociales en municipios expulsivos y fronterizos.
- LÍNEAS DE SOLUCIÓN Y AMORTIGUAMIENTO
- Política migratoria laboral externa (H‑2A, H‑2B y análogos)
Las visas H‑2A (agrícolas) y H‑2B (no agrícolas) son, hoy, el principal canal legal para trabajadores mexicanos de baja calificación en Estados Unidos, con México concentrando históricamente una proporción muy alta de estos permisos.
México podría plantear, en la relación bilateral y trilateral (con Canadá), al menos 3 objetivos:
Ampliar cupos y sectores elegibles bajo esquemas H‑2 y programas canadienses de trabajo temporal agrícola e industrial.
Negociar mejores estándares laborales, portabilidad de derechos y reducción de costos de intermediación, para que estos empleos se traduzcan en mayor capacidad de envío de remesas y ahorro.
Crear ventanillas únicas estatales y municipales que organicen la postulación de trabajadores, eviten abusos de reclutadores privados y vinculen a los migrantes temporales con programas de retorno productivo.
2. Amortiguadores internos de corto plazo
Reforzar programas de ingreso mínimo y transferencias focalizadas en municipios con alta dependencia de remesas, usando mapas de intensidad municipal y estatal para priorizar recursos fiscales limitados.
Facilitar reestructuración y microcrédito para negocios familiares que crecieron con remesas (tiendas, talleres, servicios), evitando cierres masivos que ampliarían el desempleo local.
Lanzar programas emergentes de empleo temporal local (infraestructura barrial, mantenimiento urbano, obras rurales) orientados a jóvenes y retornados recientes, como colchón ante la pérdida simultánea de remesas y empleos formales.
3. Estrategia productiva de mediano plazo
Aprovechar la coyuntura de nearshoring y la vecindad con Estados Unidos para atraer cadenas productivas a estados expulsores y fronterizos, pero condicionando incentivos a creación de empleo formal bien remunerado para población con baja escolaridad.
Relanzar esquemas tipo “3×1 para migrantes” adaptados al nuevo contexto (menos flujos pero más organización comunitaria), orientando aportaciones de diásporas a proyectos productivos locales y capital semilla, no sólo a obra pública tradicional.
Impulsar educación técnica, certificación de competencias y reconversión laboral en sectores donde hay demanda externa (agroindustria, logística, cuidados, servicios especializados), de manera que el capital humano migrante sea elegible tanto para programas H‑2 como para empleos formales internos mejor pagados.
En suma, sin una política integral que combine ampliación de canales legales de trabajo temporal en Estados Unidos y Canadá con una agenda interna de empleo, productividad y protección social, la caída de remesas dejará de ser un “aviso” y se convertirá en un factor estructural de estancamiento y desigualdad en México.






