Columna Opinión Económica y Financiera.
Dr. Jorge A. Lera Mejía
- Investigador Nacional SNII-2 SECIHTI. Profesor de la UAT.
Ex Director General de Comercio de Tamaulipas (1995–1999)
A comienzos de los años noventa, cuando México se preparaba para ingresar a una nueva era de apertura económica con la inminente firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), se vivió una intensa etapa de cooperación binacional en la frontera noreste del país. Tamaulipas, por su posicionamiento geográfico y su vocación exportadora, se convirtió en actor clave de este proceso al reforzar su conectividad, su red empresarial y su capacidad de integración con Texas.
Durante esa etapa emergió una generación visionaria de servidores públicos y promotores económicos que tendieron puentes sólidos entre el sector público y privado de ambos lados del Río Bravo. Entre ellos destacó la maestra Angie Plascencia Valadez, figura incansable en la promoción del comercio y del entendimiento económico entre Tamaulipas y Texas, fundamental en el nacimiento del nuevo dinamismo fronterizo.
En los años de transformación del comercio exterior mexicano, el ingeniero Américo Villarreal Guerra impulsó la creación de la Promotora de Comercio Internacional de Tamaulipas (PROCITAM), iniciativa continuada por el entonces gobernador Manuel Cavazos Lerma. Bajo su administración, la Secretaría de Desarrollo Económico y Comercial, encabezada por el ingeniero Miguel Rubiano Reyna, desarrolló una política industrial orientada a aprovechar las oportunidades del TLCAN.
Desde la Dirección General de Comercio, que tuve el honor de dirigir entre 1995 y 1999, se modernizaron los esquemas exportadores, se organizaron cadenas de proveeduría y se promovieron alianzas con socios estadounidenses.
En ese contexto, se estrechó la relación con la RGV Partnership, cámara regional que representaba a los condados del sur de Texas desde Roma hasta la Isla del Padre. Su presidente, el empresario y banquero Bill Summers —a quien muchos llamaban “el texano más tamaulipeco”— fue un aliado decisivo para promover el desarrollo conjunto. Su colaboradora directa, Angie Plascencia, actuó como representante de Tamaulipas ante dicha organización, desempeñando un papel que trascendía lo protocolario: fue la conexión viva entre las comunidades empresariales del norte de México y del sur de Estados Unidos.
A través de su gestión, se organizaron ferias industriales, misiones empresariales y encuentros oficiales —incluso cenas en las residencias de los embajadores estadounidenses en México, desde Jeffrey Davidow hasta Ken Salazar—, que cimentaron una relación de colaboración que hoy mantiene plena vigencia. Plascencia supo tejer redes de confianza y amistad a largo plazo entre empresarios, funcionarios y líderes comunitarios.
Junto a Summers y Rubiano Reyna, impulsó una visión regional basada en la conectividad y la integración territorial.
De esa sinergia surgió uno de los proyectos más trascendentes de infraestructura fronteriza: el corredor interestatal I‑69, del cual una sección en el sur de Texas lleva el nombre de Bill Summers como reconocimiento a su enorme contribución. Concebido como eje logístico continental, este corredor conecta la Costa del Pacífico mexicana con el centro y noreste de Estados Unidos, consolidando a Tamaulipas como enlace estratégico del comercio norteamericano.
La visión integradora de esta etapa no se limitó a lo económico. Angie Plascencia gestionó donaciones de ambulancias y equipamiento médico para hospitales de Tamaulipas —entre ellos, el Hospital General de Ciudad Victoria, entonces dirigido por el hoy gobernador Américo Villarreal Anaya— y apoyó proyectos culturales y turísticos como la restauración de mobiliario religioso en el Santuario del Caminero. Con Bill Summers promovió también la creación de eventos binacionales: la Copa Gobernador de Golf, el moto rally transfronterizo y el llamado “Día del Turista” en Nuevo Progreso, que hoy disfruta la distinción de Pueblo Mágico.
- Su labor representó un modelo de diplomacia práctica: cooperación sin fronteras.
Plascencia fue además representante de la Border Trade Alliance (BTA), organismo que agrupaba a las principales cámaras empresariales de ambos países. Desde esa plataforma lideró la US–Mexico Leaders Summit, con ediciones en Ciudad de México, Washington y Austin, donde se discutieron políticas para agilizar aduanas, modernizar puentes y fortalecer el comercio regional.
Esta etapa pionera coincidió con innovaciones decisivas en la gestión fronteriza. Entre las más notables estuvo el desarrollo del documento migratorio que después evolucionaría en la actual Visa Láser, innovación gestionada inicialmente entre Tamaulipas y Texas. Bill Summers fue el primer empresario en tramitarla, ejemplo de cómo las acciones concretas podían facilitar el intercambio humano y comercial. Igualmente relevante fue la remodelación del puente internacional Progreso–Las Flores, uno de los dos puentes privados entre ambos estados, instrumentada con apoyo del sector empresarial y de autoridades locales.
Otra de las gestiones emblemáticas fue la realización en Tampico de la primera Reunión de Gobernadores Fronterizos, resultado directo de las iniciativas de cooperación económica planteadas por la RGV Partnership y apoyadas por el gobierno de Tamaulipas. Durante esos años, la relación bilateral se fortaleció como nunca antes: empresarios, legisladores y funcionarios entendieron que el desarrollo común requería coordinación regional, inversiones conjuntas y visión de largo plazo.
La contribución personal de Angie Plascencia fue reconocida oficialmente cuando recibió el nombramiento de Ciudadana Honoraria del Estado de Texas y las llaves de la ciudad de Weslaco, centro simbólico del Valle de Texas. En aquellos discursos, el gobernador Villarreal Guerra y Bill Summers solían repetir una frase que sintetizaba el espíritu de la época:
“El río Bravo no nos separa, nos une. Somos T&T, dinamita dinámica”.
Esa consigna reflejaba el ánimo de cooperación y la convicción de que Tamaulipas y Texas compartían un destino económico y humano común.
Esa década sentó las bases del corredor industrial y comercial que hoy sostiene el desarrollo del noreste mexicano. La expansión del comercio transfronterizo, el fortalecimiento de parques industriales y la diversificación de sectores productivos son fruto de aquel esfuerzo visionario. Gracias al trabajo de líderes como Angie Plascencia y Bill Summers, la región aprendió que la prosperidad se construye con confianza, alianzas y visión compartida.
Hoy, al observar la frontera como un espacio integrado de producción y cooperación, puede afirmarse sin duda que los noventa fueron una etapa fundacional del vínculo Tamaulipas–Texas. En los despachos de Reynosa, los parques industriales de McAllen y las mesas de negociación de Austin y Monterrey se forjó una nueva relación binacional que transformó la región.
Angie Plascencia quedó en la memoria como una mujer de carácter firme, profesionalismo y servicio, puente entre dos sociedades que, gracias a su esfuerzo, aprendieron a avanzar unidas hacia el futuro.
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