Por Enrique Cárdenas Ochoa
CIUDAD VICTORIA, TAMPS. Eso es precisamente lo que hoy le están diciendo al “dirigente estatal” del PAN en Tamaulipas, Luis René Cantú Galván, conocido dentro del panismo como “El Cachorro”. Desde distintos municipios del estado, 24 de 28 presidentes de comités municipales, han comenzado a levantar la voz para exigir la renovación inmediata de la dirigencia estatal.
No se trata de un simple reclamo político. Es una exigencia que nace desde el propio territorio del panismo, de quienes mantienen viva la estructura del partido en cada municipio y que hoy consideran que ha llegado el momento de cerrar un ciclo.
El argumento es claro: el periodo de la actual dirigencia estatal concluyó hace tiempo y, pese a ello, la convocatoria para elegir una nueva dirigencia no ha sido emitida. Esa prolongación ha generado inconformidad entre la militancia, que ve con preocupación cómo el partido permanece estancado en momentos en que debería estar preparándose para los retos políticos que vienen.
Para muchos panistas, la permanencia de Cantú Galván al frente del Comité Directivo Estatal, ya no responde a las necesidades actuales del partido. El PAN en Tamaulipas atraviesa por una etapa de crisis complicada, marcada por las derrotas electorales recientes, una militancia inquieta y la urgencia de reorganizar su estructura rumbo a los procesos electorales del futuro.
En ese contexto, diversos liderazgos municipales consideran que el partido necesita una nueva dirigencia, capaz de reconstruir la unidad interna, recuperar la confianza de la militancia y devolverle competitividad política al panismo tamaulipeco.
La exigencia no es menor.
Los comités municipales han dejado claro que el proceso de renovación debe realizarse mediante una elección directa de la militancia, abierta y transparente. La base panista quiere participar en la decisión sobre quién debe conducir al partido en los próximos años y rechaza cualquier intento de prolongar artificialmente una dirigencia cuyo ciclo político ya se agotó.
El mensaje surge desde los municipios y es contundente: el PAN necesita renovarse desde dentro.
En política, las dirigencias que escuchan a su militancia suelen encontrar salidas institucionales a los conflictos. Las que se aferran al cargo, en cambio, terminan profundizando las divisiones.
Hoy el panismo tamaulipeco enfrenta precisamente esa disyuntiva.
La salida de “El Cachorro” Cantú no es solo una demanda aislada. Para muchos militantes representa el primer paso para iniciar una nueva etapa dentro del partido, una etapa en la que la militancia vuelva a tener voz y voto en las decisiones internas.
Porque cuando un ciclo político termina, prolongarlo artificialmente solo agrava los problemas.
Y dentro del PAN en Tamaulipas, cada vez son más las voces que sostienen lo mismo:
El ciclo de “El Cachorro” Cantú ya llegó a su fin.
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