AGENCIAS. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha anunciado este miércoles en la cumbre de la OTAN de Madrid un considerable refuerzo del despliegue militar estadounidense ante el deterioro de la situación de seguridad en el continente provocado por la invasión rusa de Ucrania. Además de los planes para elevar de cuatro a seis el número de destructores en la base naval de Rota anunciados ayer, Washington pretende abrir en Polonia un cuartel general permanente para su Quinto Ejército, desplegar una brigada rotatoria dotada con unos 3.500 combatientes en Rumania, reforzar la presencia militar en los países bálticos, estacionar dos escuadrones adicionales de aviones de combate F-35 en el Reino Unido y reforzar el posicionamiento de defensas antiaéreas en Alemania e Italia.
Se trata de un nuevo paso consistente por parte de EE UU, que desde la invasión del pasado febrero ya ha enviado unos 20.000 soldados suplementarios a Europa, elevando el total a alrededor de 100.000. El refuerzo del flanco este y, en general, de las capacidades de reacción rápida de la OTAN es uno de los elementos centrales de una cumbre que afronta un cambio geopolítico de calado desconocido en décadas.
Los mandatarios, que han empezado esta mañana la primera sesión a nivel de jefes de Estado y de Gobierno, afrontan en la cita madrileña una multitud de cuestiones para afinar la posición de la alianza atlántica en un mundo que avanza en una senda de polarización con visos de confrontación, con la tensión con Rusia en primera fila, y el reto del poderoso auge de China en segundo, pero mucho más profundo, plano.
El abanico es muy amplio y de gran importancia. Por un lado se debaten los planes de refuerzo de las capacidades de defensa, con nuevos despliegues sobre el terreno como el anunciado por Biden y nuevas inversiones para el futuro con un gran incremento del gasto de muchos aliados que será preciso coordinar con eficacia.
Por el otro, se reflexiona sobre la reformulación del apoyo a Ucrania, también a la vista de las dificultades sobre el terreno con el avance de Rusia en el este del país, y que debería concretarse con el anuncio hoy de un nuevo paquete de ayuda. Varios aliados han anunciado la entrega de ayuda de mayor alcance con respeto al material proporcionado a Kiev en el principio de la ofensiva rusa; de fondo se agita la cuestión de ayudar a Ucrania en la transición del uso de armamento de corte soviético, cuyas existencias se agotan en los arsenales de los aliados, a material OTAN.
Además, los aliados deberán aprobar el nuevo Concepto estratégico que, por primera vez, según apuntan distintas fuentes, tratará a Rusia de amenaza directa y a China de desafío a los valores de la alianza, junto con la adaptación a retos heterodoxos, desde ciberataques, terrorismos, desestabilizaciones vinculadas al cambio climático, componen el menú de la trascendental cita.
En paralelo, discurre la importante perspectiva de las relaciones externas, desde la próxima integración de Suecia y Finlandia, tras superarse el veto de Turquía, en lo que constituye un serio revés estratégico para Putin, hasta la significativa participación a la cumbre como invitados de varios países democráticos asiáticos, un síntoma de la creciente proyección de la Alianza, que nació Atlántica, hacia el Pacífico.
Como señaló el secretario general, Jens Stoltenberg, se trata probablemente de la transformación de mayor envergadura que aborda la alianza desde su fundación.








