LA MADRE TIERRA POR CARLOS CORTÉS VELÁZQUEZ
Las playas son formaciones naturales cuya función es la de defender a la costa del oleaje. Se forman por el depósito de las arenas procedentes de ríos, barrancos, restos de acantilados, conchas y corales por la erosión del arrastre del agua. Se forman cuando en el borde costero la cantidad de materiales disponibles sobrepasa el volumen de sedimentos que las olas y las corrientes litorales son capaces de desplazar. Una playa comprende una parte constantemente sumergida, llamada playa baja o anteplaya, que posee una suave pendiente.
Uno de los fenómenos más preocupantes del último tiempo son los cambios que se han generado en torno al clima, ya sea el derretimiento de los glaciares, calentamiento global y en Chile, la desaparición de algunas playas. A pesar de que se estima que, a final de siglo, más de 60 playas van a desaparecer, las autoridades no han hecho caso a esta advertencia, que desde hace años viene dando aviso de este fenómeno.

A la fecha hay 66 playas en Chile que cuentan con un 86,5% de erosión, es decir, con riesgo de desaparecer, sin embargo, hay 10 que corren mayor riesgo de dejar de existir.
Las playas chilenas son: Santo Domingo, Pichilemu, Algarrobo Cartagena, Matanzas, Puertecillo, Tongoy, Horcón, Hornitos y Lebu, las cuales retroceden 1,5 metros al año en promedio.
La profesora del Instituto de Geografía de la Universidad Católica y directora del Observatorio de la Costa, Carolina Martínez, asegura que “la costa está en un momento muy crítico de cambio. Nosotros deberíamos esperar que aquellas playas que tienen una erosión ya grabada, por ejemplo, que están retrocediendo más de un metro y medio al año, en 10 años más van a desaparecer. No es solamente una tendencia en Chile, sino una que está afectando a gran parte del mundo”, añade la profesora.

A pesar de que la ciencia ha alertado de esta anormalidad, poco parece importarle a las autoridades y a empresas constructoras que omiten los riesgos que puede generar edificar proyectos inmobiliarios en estas playas.
“Si uno observa cómo se ha ido ocupando la costa, priva el dejar hacer, no ha habido freno, tampoco ha habido una voluntad política del ejecutivo, principalmente, por tomar esto en agenda de gobierno. De hecho, la costa no ha estado en ningún gobierno en las últimas décadas”, sostiene Martínez.
La playa de Los Molles, ubicada en la región de Valparaíso, es uno de los ejemplos de lo que no debiera ocurrir, debido a que se han construido varios departamentos justo en la costa de la playa, lo que genera un peligro por las fuertes marejadas y la ubicación de los edificios.

La profesora de Geografía de la UC explica que «en la última década, Los Molles ha ido perdiendo medio metro por año y esta afectación es detonada por estas marejadas que son intensas. Lo que se espera es que la playa siga retrocediendo que se vaya empezando en inundaciones por sobre paso provocadas por las marejadas, pero también estos edificios van a ser permanentemente inundados porque debajo de ellos hay un humedal que tienen una memoria y aflora el agua en forma de inundación”.
Ante la nula intervención de autoridades como el gobierno, otros han tomado cartas en el asunto. Álvaro Erazo de la ONG Protege Los Molles, explica su preocupación:
“El escenario actual es gravísimo, nefasto, porque estamos perdiendo la playa Los Molles y no solamente por lo que se ve en otras playas como el cambio climático, sino que, en el caso de esta playa, hay una inmobiliaria que dice que el terreno es de ellos”
Desde el observatorio de la Costa, solicitan una nueva ley de costas para Chile. Los estudios científicos están, ahora solo resta que las autoridades tomen cartas en el asunto y apliquen medidas.
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