- Biden quería terminar su misión el 31 de agosto, pero al ritmo actual necesitará hasta un mes más para evacuar, para impotencia de los agolpados en el aeropuerto.
AGENCIAS. Hace exactamente una semana que los talibanes tomaron el control de Kabul y, con ello, de facto de todo Afganistán, y Estados Unidos continúa enfrascado en un rol que encadena fracaso tras fracaso. Si antes de la caída de la capital el fiasco fue la incapacidad de los servicios de inteligencia y del presidente Joe Biden de anticiparse a los hechos, ahora lo es la evacuación, que avanza a un ritmo paupérrimo y amenaza con torpedear toda la misión.
Cuando EU comenzó a ver lo que se le venía encima, inició las evacuaciones de sus ciudadanos de Kabul. Esto fue el viernes 14 de agosto, y a comienzos de esta semana, el Pentágono, la secretaría de Defensa estadunidense, prometió que sus tropas evacuarían a entre 5 mil y 9 mil personas al día desde el aeropuerto capitalino, la única zona que sus soldados todavía controlan.
Sin embargo, desde que comenzaron las evacuaciones hace ocho días, Estados Unidos solo ha podido evacuar a 17 mil personas, según el último balance disponible, ofrecido este domingo y que, por tanto, corresponde a los primeros siete días de vuelos de evacuación.
Este ritmo representa apenas 2 mil 428 personas al día, menos de la mitad del umbral mínimo que estimó el Pentágono y menos de un tercio del máximo. Estas cifras han mejorado ligeramente en los últimos días, y el viernes fueron 3 mil 800 las personas que despegaron a bordo de vuelos militares de Estados Unidos desde Kabul. No es suficiente.
La Casa Blanca estima que quedan atrapados en el infierno talibán de Kabul entre 10 mil y 15 mil estadunidenses y entre 50 mil y 65 mil afganos, contando a ex colaboradores de las fuerzas extranjeras y sus familias.
Esto significa que el gobierno estadunidense no es ni siquiera capaz de precisar cuánta gente tiene todavía que evacuar desde Kabul, puesto que tiene un estratosférico margen de error de 20 mil personas.
Pero la situación es especialmente delicada para los ciudadanos estadunidenses: El Pentágono precisó este sábado que de los 17 mil evacuados, solo 2 mil 500 son de sus nacionales. Es decir, que en una semana EU solo ha podido evacuar por el momento a entre el 16.6 y el 25 por ciento de sus ciudadanos en Afganistán.
Con los datos más optimistas hasta el momento en la mano –las 3 mil 800 evacuaciones del viernes—, EU tardaría todavía entre 16 y 25 días en evacuar a todo el mundo si son 60 mil las personas pendientes de salir –dependiendo del ritmo, 3 mil 800 o 2 mil 428 al día—, y entre 21 y 33 días en caso de ser 80 mil en total.
Este ritmo, por supuesto, es insuficiente para que el presidente Biden lograra completar satisfactoriamente su objetivo de completar todo el proceso de retirada de Afganistán en la fecha fijada: el 31 de agosto. En el mejor de los casos las evacuaciones terminarían el 6 de septiembre y, en el peor, el 23 de septiembre.
CAOS EN EL AEROPUERTO
Biden admitió el viernes que la evacuación de Kabul es “una de las más grandes y más difíciles de la historia”, y como muestra de los problemas que EU está encontrándose en el proceso, el viernes Washington tuvo que detener sus vuelos de evacuación durante alrededor de ocho horas tras encontrare que ya no tenía más espacio donde dejar a personas en su punto de enlace, es decir, su escala, en Catar.
«No puedo prometer cuál será el resultado final o que vaya a ocurrir sin el riesgo de pérdidas», apuntilló Biden en su rueda de prensa del viernes.
Este sábado, el general Hank Taylor, subdirector de Logística del Estado Mayor de EU indicó, además, que aunque el aeropuerto de Kabul sigue operativo con vuelos de llegada y salida, la situación en la capital afgana es «extremadamente dinámica», por lo que todo podría cambiar en cualquier momento.
Y es que miles de personas realizan cada día una peligrosa ruta para intentar entrar en el aeropuerto Hamid Karzai. Primero, los afganos deben sortear los controles de los talibanes, que solo dejan pasar a quienes cuentan con pasaporte estadunidense, y luego se ven obligados a soportar largas horas al sol sin comida ni agua ante el férreo control de soldados estadunidenses y aliados.
BIDEN BUSCA SOLUCIONES
En este contexto, este sábado se supo también que Biden se reunió con su equipo de seguridad nacional para evaluar la «enorme operación logística» de la evacuación de sus ciudadanos y los afganos en riesgo.
El mandatario canceló sus planes de pasar el fin de semana en su casa de Wilmington, Delaware, y según una nota oficial, la cumbre de seguridad exploró la posibilidad de “finalizar acuerdos adicionales como terceros países» para abrir centros de tránsito para acoger los vuelos desde Kabul.
Entre tanto, las fuerzas aliadas de EU en la OTAN, entre las que se encuentran numerosos países europeos, también realizan en paralelo evacuaciones desde el aeródromo Hamid Karzai de la capital afgana. Entre estos se encuentra España, uno de los países que más afganos ha logrado evacuar hasta ahora en Europa, tras completar al menos cinco vuelos hasta este sábado.
SEGURIDAD PARA REFUGIADOS
Además, la presidenta de la Comisión Europea de la Unión Europea (UE), Ursula von der Leyen, instó este sábado a la comunidad internacional a ofrecer «rutas legales y seguras globales» para los que tratan de huir del conflicto en Afganistán. Michel argumentó que se trata de personas que están ahora en un «grave peligro» y se debe evitar que caigan en redes de tráfico de personas.
TALIBANES FORJAN GOBIERNO
En paralelo a todo esto, los talibanes siguen adelante con su instalación en el poder, y este viernes a última hora llegó a Kabul el mulá Abdul Ghani Baradar Akhund, cofundador de los talibanes y jefe de la oficina política de los extremsitas en Catar, con el fin de negociar el nuevo gobierno.
De hecho, Baradar suena como posible nuevo presidente del ahora rebautizado Emirato Islámico de Afganistán.
Y lejos de llevar a cabo una venganza absoluta, para llevar a cabo su misión, el líder político talibán –una de las figuras más prominentes del grupo junto al mulá Omar— ha buscado la ayuda de importantes personalidades de los gobiernos tutelados por EU. Por ejemplo, entre quienes ayudan a los talibanes a formar gobierno se encuentran el expresidente Hamid Karzai –quien da nombre al aeropuerto— o el exprimer ministro Abdullah Abdullah, quien hasta 2020 sirvió en el gobierno de Ashraf Ghani, el expresidente ahora exiliado en Emiratos Árabes.
Abdullah aseguró este sábado en Twitter que se reunió con el gobernador interino talibán para Kabul, Abdul Rahman Mansour, al que le dijo que para «volver a la normalidad» en la capital afgana es necesario que «los ciudadanos se sientan a salvo y seguros».








