LA MADRE TIERRA POR CARLOS CORTÉS VELAZQUEZ
El volcán es una estructura geológica por la que emerge el magma que se divide en lava y gases provenientes del interior de la Tierra. El ascenso del magma ocurre en episodios de actividad violenta denominados erupciones, que pueden variar en intensidad, duración y frecuencia, desde suaves corrientes de lava hasta explosiones extremadamente destructivas. En ocasiones, los volcanes adquieren una forma cónica por la acumulación de material de erupciones anteriores. En la cumbre se encuentra su cráter o caldera.
Por lo general los volcanes se forman en los límites de las placas tectónicas, aunque existen los llamados puntos calientes, donde no hay contacto entre placas, como es el caso de las islas Hawái.

Los volcanes pueden tener muchas formas y despedir distintos materiales. Algunas de las formas más comunes son el estratovolcán, el cono de escoria, la caldera volcánica y el volcán en escudo. También existen numerosos volcanes submarinos ubicados a lo largo de las dorsales oceánicas. Algunos volcanes alcanzan una altitud superior a los 6,000 metros sobre el nivel del mar.
El volcán más alto del mundo es el Nevado Ojos del Salado, en Argentina y Chile, siendo además, la segunda cumbre más alta de los hemisferios sur y occidental, solo superado por el cerro argentino Aconcagua.

El pasado 15 de enero, el volcán Hunga Tonga-Hunga Ha’Apai en el Pacífico sur, tras varios meses con actividad explosiva, generó una de las mayores erupciones observadas en la era satelital. La explosión se escuchó en islas a centenares de kilómetros y un tsunami recorrió el océano.
Debido a la reciente erupción en La Palma, quizá estemos más capacitados para poner en contexto las dimensiones de la erupción que se produjo en el Pacífico, pero aun así no es fácil. El evento que se registró el pasado sábado en Tonga, podría estar entre los más violentos registrados en la era satelital.

La explosión generó una onda expansiva perfectamente visible por satélite y desencadenó un importante movimiento del edificio volcánico, formando un tsunami que viajó por el Pacífico, causando numerosos daños materiales en islas próximas del archipiélago de Tonga, hasta donde llegó con varios metros de altura.
Mientras tanto, ese mismo día, la Dirección de Meteorología de Japón, emitió notificaciones de tsunami de distinto nivel, tras la erupción volcánica ocurrida en Tonga. Sin embargo, al mediodía del 16 de enero, ya se habían levantado las alertas y solo permanecían vigentes advertencias, que corresponden a un nivel inferior.

Las advertencias seguían vigentes en muchas zonas, entre ellas, aquellas donde se había dictado, en primera instancia, una alerta. Estas son la prefectura de Iwate, en el noreste del país, y las islas Amami y Tokara, pertenecientes a la prefectura de Kagoshima, en el suroeste del archipiélago.

El volcán llevaba tiempo activo, y nos ha sorprendido durante los últimos meses con erupciones freatomagmáticas en las que el agua del mar entraba en contacto con el magma, creando una peligrosa combinación explosiva; sin embargo, y pese a la violencia de esas explosiones, ninguno de esos eventos se acercó, siquiera, al que se produjo el pasado sábado.
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