ALFA Y OMEGA
ARMANDO JUAREZ BECERRA
La política en sí, en todos los tiempos, ha sido, es y será la actividad social más importante para la trascendencia del hombre en el mundo, está impregnada de todas las virtudes y de todos los defectos de la vida humana y es por lo tanto responsable de la superación o destrucción de los pueblos.
En la actividad política participamos todos, desde los más preparados intelectuales o idealistas, hasta el más humilde de los ciudadanos, mezclados en una masa informe de voluntades que un día están en favor de algo o de alguien y el otro ya no, cambiamos de parecer con tanta facilidad que a veces parece un juego, de aquellos que practicábamos en la lejana infancia.
Luego entonces, a nadie debe sorprender que, por ejemplo, en la jornada electoral en la que se encuentra inmerso nuestro Estado, se practiquen toda clase de artimañas encaminadas a dañar o a fortalecer a equis candidato a la gubernatura del Estado, al fin que, como dijera «El Príncipe» Nicolás de Maquiavelo, en asuntos del Estado, el fin justifica los medios.
Y vamos que en este momento histórico para Tamaulipas, los medios que se están utilizando para lograr los propósitos que se persiguen, llegan a uno de los más viles: La Traición.
Es decir, para Maquiavelo la traición en la política era tan útil, como necesaria, todo depende de los fines que persiga quien la practique.
Estamos siendo testigos de hechos nunca antes vistos en la política doméstica, amigos que traicionan a los amigos, a la familia, a su partido, a sus principios, a sus ideales, a su pueblo y a todo lo que se le atraviese, sin con ello va a lograr el más caro de sus anhelos.
El asunto está en que desafortunadamente esos sueños políticos de quienes llegan a traicionar a los suyos, se reducen a dos: Dinero y Poder, aun cuando el dinero bien podría pasar a segundo plano, porque hay ricos que ansían tener poder, pero no hay poderosos que lo cambien por dinero.
¿Usted cree, amigo lector, que quienes hoy buscan el poder en el Estado nuestro, o de los otros ocho en el país, lo hagan por ideales económicos?.
Yo no lo creo.
El poder es dominio sobre el pueblo y el dinero es solo poder de compra, quienes buscan el poder y quienes traicionan por llegar a él, son personajes cortados con la misma tijera y sí, claro que hay excepciones, como en toda regla y ahí sí, que cada quien se coloque en la fila que le corresponde.
Para el votante el chiste es saber quién va a llegar y no equivocarse a la hora de depositar su voto, así se evita tener que toparse contra el poderoso y contra el dinero juntos; ahí si que ya no hay salvación para nadie.
Y déjeme decirle una cosa, el pueblo, como es pobre, es el único engañado en este juego de juan pirulero, porque no traiciona a nadie si vota por uno o por el otro, la mayoría lo hace por hambre, por miedo, o por ambas cosas.
P.D.- ¿Tenía razón Maquiavelo? .





