ALFA Y OMEGA
ARMANDO JUAREZ BECERRA
Me llegó a través del Messenger en mi celular, la persona que envió el mensaje era Lorena Vázquez Palomo, hija de un excelente amigo mío y fue para comunicarme el fallecimiento de su papá “el güero” Luciano Vázquez Castro, acaecido el pasado 10 de Marzo, noticia que me dejó con una gran tristeza en el alma.
Lorena me recordó que hace ya tiempo allá por Enero del 2012, escribí un artículo donde yo hablaba del ¨güero” Luciano, mismo que hoy reproduzco en memoria de aquel que fue todo un personaje en la colonia Primero de Mayo, en mis años de juventud temprana.
Esto fue lo que escribí: Una sombra siniestra, confundida en la oscuridad de la noche, cruzó la cerca frente a la ventana donde dormía Luciano, su presunta víctima; blandió el machete que portaba y dejó caer un feroz tajo hacia la humanidad del “güero”, pero el arma homicida pegó en el dintel de la ventana y ahí quedó clavado.
Luciano despertó por el ruido del machetazo en la ventana, su agresor salió corriendo como “alma que lleva el diablo”, perdiéndose en la oscuridad de aquella noche sin luna.
Dios estuvo siempre con Luciano, pues era un hombre con una gran suerte en todo, de otra manera esa hubiera sido su última noche en este mundo.
Luciano era el líder indiscutible de la pandilla de la Primero de Mayo, título ganado gracia a su bravura y gran calidad humana, siempre rodeado de los varones que lo respetaban como jefe de la tribu juvenil.
“El güero” Luciano sabía pelear y nunca eludió un reto contra quien fuera y, que yo sepa, jamás fue vencido por nadie.
Luciano defendía siempre a sus amigos y le tendía la mano a todo aquel que lo necesitaba; era magnánimo con el contrincante vencido y nunca golpeó a nadie en el suelo; sus peleas eran a “mano limpia” y no sabía guardar rencores.
Hoy, a tantos años de distancia de aquella época feliz, puedo decir sin temor a equivocarme, que “el güero” Luciano es un referente clásico de lo que representa la integridad del hombre con altos valores morales y espirituales: Era todo un caballero sin armadura.
Hoy las cosas son distintas, los vicios son mayores y los enfrentamientos entre rivales son a balazos y no hay piedad para nadie.
Y no hay contradicción cuando narro el atentado contra Luciano, porque con el correr de los años he llegado a entender que toda luz está rodeada de oscuridad, así como todo adalid, como “El Güero” Luciano, está amenazado por nefastos truhanes.
Hoy ya no está con nosotros el gran Luciano Vázquez, “El Güero”, fue llamado por El Señor, pero su alma y su espíritu de guerrero y buen samaritano, seguramente seguirán surcando los espacios de aquella Colonia Primero de Mayo y seguirán grabados en la memoria de quienes fuimos testigos de aquel grupo de valientes abanderados por aquel gran amigo.
Descanse en paz el inolvidable Luciano.
P.D.- Cierto, como dice la voz popular: Tiempos pasados siempre fueron mejores.





