ALFA Y OMEGA
ARMANDO JUAREZ BECERRA
Tamaulipas está a once días de un nuevo inicio en su marcha hacia el futuro, luego de lo que muchos califican como retraso, o más bien como un retroceso en estos últimos seis años de gobierno y conforme llega la fecha fatal del cambio de estafeta, los comentarios suben de tono en contra de los que se van y se preguntan ya sin miedos ni tapujos; “Y qué, ¿se van a ir libres?.
Y es que los que llegan están descubriendo en la supuesta entrega-recepción que ordena la ley, una serie de anomalías muy graves que hacen creer en un soberano desorden administrativo en la mayoría de las dependencias del gobierno que expira el día último del presente mes.
En los altos círculos políticos, tanto de Tamaulipas, como de la Capital de la República, existen muchas dudas sobre la suerte que les espera a los más altos funcionarios del gobierno saliente, y mientras unos aseguran que irán a la cárcel, otros afirman que ya todo está arreglado desde “endenantes” y desde “muy arriba”.
Y por otro lado, existen ligeras sospechas de que el nuevo Gobernador no viene con los guantes puestos, que no es de los que buscan venganza o actitudes revanchistas, es decir, el hombre que fue electo por más de 700 mil votos, viene a trabajar por Tamaulipas, no a entablar peleas callejeras con pandilleros políticos de baja calidad moral.
Pero que nadie se confíe, Américo Villarreal Anaya, que de hecho ya es gobernador -electo, claro- es suave en el trato, pero firme en la forma; es educado en su estilo, pero defensor recio de sus convicciones y nadie sabe cual será su reacción al descubrir el descarado saqueo que los que se van hicieron del patrimonio cuerudo.
Y conste, los que llegan ya denunciaron en rueda de prensa lo que han venido encontrando debajo de los tapetes, puros malos manejos, pero en “petit comité”, fuera de declaraciones oficiales dicen que se trata de un descomunal despojo de bienes públicos.
Otro de los rumores que surcan el espacio público tamaulipeco, es que los cabecistas todavía tienen una oportunidad de seguir “mamando” de la ubre presupuestal, pues el Tribunal Federal Electoral todavía no emite su fallo sobre el caso Tamaulipas y ¿Quién sabe?, todo puede suceder.
El asunto es que hoy Tamaulipas tiene una nueva esperanza y ha depositado su confianza en Américo Villarreal Anaya para limpiar el cochinero que le están heredando aquellos que se creyeron los reyes del mundo.
Américo Villarreal Anaya tiene lo suficiente para cambiar las cosas en el Estado, para darle la fortaleza que lo impulse hacia una época de esplendor, una nueva era de progreso que haga olvidar las maldades de quienes obraron en contra del pueblo y del Estado.
El talento, la experiencia y la estirpe política son herencia de sangre de Américo, hijo de otro Américo que se distinguió como Gobernador, por su amor a la tierra que lo vio nacer.
Tamaulipas, pues, estará en buenas manos.
P.D.- Usted que cree ¿habrá crimen sin castigo?.






