LA MADRE TIERRA POR CARLOS CORTÉS VELÁZQUEZ
El pasado 22 de marzo, se celebró el ‘Día Mundial del Agua’, como un medio para llamar la atención sobre la importancia y defensa de la gestión sostenible de los recursos de agua dulce.
Cada año, el ‘Día Mundial del Agua’, destaca un aspecto particular relacionado con el agua. Y es muy importante el mensaje del cuidado del vital líquido, pues en los últimos años hemos enfrentado una crisis hídrica sin precedentes. Al menos, 25 países y una cuarta parte de la población mundial, están actualmente expuestos a un estrés hídrico extremadamente alto, de acuerdo con un análisis del World Resources Institute (WRI).
En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el ‘Día Mundial del Agua’. Esta celebración es uno de los días internacionales de mayor calado, junto con el ‘Día de los Derechos Humanos’ (10 de diciembre), el ‘Día Internacional de la Mujer’ (8 de marzo) y el ‘Día Internacional de la Paz’ (21 de septiembre).
ONU-Agua, el mecanismo de coordinación interinstitucional de las Naciones Unidas en materia de agua y saneamiento, se encarga de organizar el ‘Día Mundial del Agua’, el cual está coordinado por uno o varios Miembros y asociados de ONU-Agua y por un equipo de tareas especial en apoyo de los Estados Miembros de las Naciones Unidas y otras partes interesadas.
Con motivo del ‘Día Mundial del Agua’, se rinde homenaje a este recurso y se busca concientizar a la población sobre los 2,200 millones de personas que viven sin acceso al agua potable gestionada de forma segura. Se enfatiza, pues, la necesidad de pasar a la acción para hacer frente a la crisis mundial del agua.
Uno de los ejes del ‘Día Mundial del Agua’ es contribuir al logro del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS): agua y saneamiento para todos, de aquí hasta el 2030.
A propósito, la ONU publicó hace unos días el nuevo Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2026 “Agua para todas las personas. Igualdad de derechos y oportunidades” en el que advierte que millones de personas -especialmente mujeres y niñas en comunidades rurales- enfrentan barreras que limitan su derecho humano al agua y su participación en la gestión del recurso. Señala, además, que sin igualdad en el acceso al agua no puede haber igualdad de oportunidades.
La crisis mundial del agua afecta a toda la población, pero de manera desigual. El acceso inequitativo al agua constituye una expresión clara de injusticia ambiental y social. A nivel global, más de mil millones de mujeres carecen de acceso a servicios de agua potable gestionados de forma segura. Además, en 7 de cada 10 hogares sin agua corriente, son las mujeres y niñas quienes asumen la responsabilidad de recolectarla, recorriendo largas distancias y cargando recipientes pesados. Esta tarea limita su acceso a la educación, al trabajo y a otras actividades, además de exponerlas a riesgos físicos y a situaciones de violencia de género.
Aproximadamente 4.000 millones de personas, lo que equivale a casi el 50% de la población mundial, viven en condiciones de estrés hídrico extremo durante al menos un mes al año. Las regiones más afectadas son Oriente Medio y el norte de África, donde gran parte de la población enfrenta escasez severa. Sin embargo, el estrés hídrico ocurre cuando la demanda de agua supera la cantidad disponible durante un periodo de tiempo determinado.
A inicios de 2026, más del 70% del territorio mexicano enfrentaba algún grado de estrés hídrico, situando al país en una categoría alta, al utilizar entre el 40% y el 80% de sus recursos hídricos renovables disponibles. Asimismo, el almacenamiento de las presas ha bajado a un promedio de 67% en 2026, frente al 80.4% en 2016.
- DONDE FLUYE EL AGUA, CRECE LA IGUALDAD
Reitero, la crisis mundial del agua nos afecta a todos, aunque de forma desigual.
- En lugares donde las personas carecen de acceso al agua potable y al saneamiento cerca de sus hogares, las desigualdades se acentúan; y son las mujeres y las niñas quienes sufren las peores consecuencias: son ellas las que se encargan de recolectar el agua, son ellas las que gestionan el agua, son ellas las que cuidan a quienes enferman debido al consumo de agua insalubre, son ellas las que sacrifican su tiempo, salud, seguridad y oportunidades.
Sin embargo, con demasiada frecuencia, las mujeres y las niñas quedan excluidas de la toma de decisiones del liderazgo, la financiación y la representación en los sistemas de gobernanza del agua.
Esto convierte la crisis del agua en una crisis con rostro de mujer.
Para afrontar estos desafíos, debemos adoptar un enfoque transformador y basado en los derechos, en el que se escuchen las voces de las mujeres y se reconozca su capacidad de acción.
Es fundamental que las mujeres estén representadas de manera equitativa en todos los niveles de liderazgo relacionados con el agua, y que participen en el diseño de cada tubería y en la formulación de cada política.
Asimismo, las mujeres deben impulsar el cambio en los temas hídricos, en calidad de ingenieras, agricultoras, científicas, trabajadoras del saneamiento y líderes comunitarias.
En un contexto marcado por los riesgos crecientes a que nos enfrentamos —desde un clima cambiante y los desastres relacionados con el agua hasta la falta de financiación, sin olvidar ciertas normas sociales y las deficiencias en materia de gobernanza— es crucial que todo el mundo pueda desempeñar plenamente su papel en la gestión del agua como un bien común para fortalecer nuestra resiliencia de cara al futuro.
Esto implica, entre otras cosas, involucrar a los hombres y los niños como aliados en la promoción del agua potable, el saneamiento y la higiene para todos, así como en la lucha contra las normas y los comportamientos que impiden a las mujeres y las niñas alcanzar su pleno potencial.
Solo entonces, los servicios de agua potable podrán satisfacer las necesidades de todas las personas, lo que permitirá a las mujeres y niñas llevar vidas más saludables y plenas, y hará del agua una fuerza impulsora del desarrollo sostenible y la igualdad de género que nos beneficie a todos.
MENSAJES CLAVE DE LA ONU PARA EL DÍA MUNDIAL DEL AGUA 2026
- La crisis mundial del agua nos afecta a todos, aunque de forma desigual: En lugares donde las personas no tienen garantizado el ejercicio de los derechos humanos al agua potable y al saneamiento, las desigualdades se acentúan; y son las mujeres y las niñas quienes sufren las peores consecuencias. Es hora de que las mujeres y las niñas ocupen un lugar central en las soluciones relacionadas con cuestiones hídricas.
- Las mujeres deben moldear el futuro del agua: Los servicios relacionados con el agua deben resistir el ‘cambio climático’ y ‘satisfacer las necesidades de todas las personas’. Para solucionar la ‘crisis del agua’, es necesario adoptar un enfoque transformador y basado en los derechos, en el que se reconozcan plenamente las voces, el liderazgo y la capacidad de acción de las mujeres.
- Donde fluye el agua, crece la igualdad: Cuando las mujeres y las niñas participan en pie de igualdad en las ‘decisiones sobre el agua’, los servicios relacionados con este recurso se vuelven más inclusivos, sostenibles y eficaces. Es preciso invertir en el liderazgo de las mujeres para hacer del agua una fuerza impulsora de un futuro más saludable, más próspero y con mayor igualdad de género que nos beneficie a todos.
En el ‘Día Mundial del Agua 2026’, indagamos en la relación vital entre la mujer, el agua y la igualdad de género. Y recuerden que el agua es esencial para la vida. Ningún ser vivo sobre la Tierra puede sobrevivir sin ella. El agua resulta indispensable para la salud y el bienestar de los seres humanos y las especies, así como para la preservación del medio ambiente.
¡¡Cuidémosla y seamos responsables en su uso!!

Gracias por recibirnos. Y agradecemos sus comentarios en mi correo electrónico: [email protected].Y también estoy en Facebook: Carlos Cortés Jr.
Carlos Cortés Velázquez
LA MADRE TIERRA 2026
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